El partido aparte entre la hinchada de Antofagasta y la selección de Uruguay

En las gradas no pasó desapercibido que el impecable estado de la cancha del Calvo y Bascuñán, la cual significó una millonaria inversión a nivel regional, brilló más que el juego de los charrúas. Volante uruguayo arremetió contra la parcialidad local, que terminó brindando su apoyo a Jamaica.

urujam

Alrededor de 10 mil personas llegaron al Estadio Calvo y Bascuñan de Antofagasta a presenciar el encuentro entre Uruguay y Jamaica, válido por el Grupo B de la Copa América 2015.

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En las gradas, se vivió un partido aparte, con los hinchas nacionales apoyando al equipo que en el papel aparecía más debil -Jamaica- pero que a la postre colocó en graves aprietos a Uruguay.

Aplausos a las intervenciones de los jamaicanos, incluso algunos ‘oles’ cuando los de la tierra de Bob Marley bailaban a los celestes, así como también el clásico ‘ceacheí’ en Apoyo a La Roja se tomaron el recinto deportivo,  donde la barra incluso hizo resonar algunos cánticos a favor del local Club de Deportes Antofagasta.

Tan encendido y entusiasta estaba el público antofagastino, debutante en Copa América, que en algunos instantes el juego de los hinchas con los balones que la desesperada defensa uruguaya despejaba a la tribuna, captaba más atención que el propio partido.

Una situación que no pasó desapercibida para los ‘charrúas’, al punto que el volante uruguayo Edigio Arévalo Ríos explotó contra el público chileno, señalando con evidente molestia “Todos los chilenos apoyan más a los otros, no nos quieren. No sé por qué. Esperemos a ver si ganan algo para ver si se calman un poco“, desatando la polémica y las críticas, destacando que finalmente fue el estadio con sus canchas en perfectas condiciones, lo que brilló más que el deslucido juego de los celestes, quienes sin embargo en el minuto 51 tras tiro libre marcaron el único gol del encuentro, por medio del jugador Cristian ‘Cebolla’ Rodríguez.

 PROTESTAS POR EDUCACIÓN

En las afueras del estadio también se hicieron sentir las movilizaciones a favor de la educación gratuita y la dignidad de la carrera docente. Es así como en el frontis de la Universidad de Antofagasta, emplazada justo frente al estadio Calvo y Bascuñan,  se desplegaron sendos lienzos a favor de cabios de fondo en la educación, exigiendo que esta deje de ser un bien de consumo que beneficia a los empresarios y los corruptos,  para convertirse en un derecho fundamental garantizado por el Estado, como acontece en gran parte del mundo.