La Comisión de Derechos Humanos de Tocopilla y la Agrupación de Ex Menores Victimas de Prisión y Tortura de Antofagasta, declaramos lo siguiente:

Ante la muerte del General Sergio Arellano Stark,  expresamos nuestra profunda decepción, porque nunca se hizo justicia por los crímenes de la CARAVANA DE LA MUERTE, que enlodó el honor del ejercito de Chile, ya que esto fue ordenado por la junta militar, al mando del dictador Augusto Pinochet.

Este general de ejercito, pasó por 7 ciudades de nuestro país, Valdivia, Cauquenes, Linares, La Serena, Copiapó, Antofagasta y Calama, sembrando el temor y  muerte de 75 ciudadanos inocentes e indefensos, cuya única propósito fue servir con amor y lealtad a su comunidad, compatriotas fieles colaboradores de nuestro Presidente Salvador Allende.

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Arellano Stark, aludió cobardemente la justicia haciéndose el demente en complicidad con civiles, para que la justicia no se realizara.

Este militar sin honor, murió rodeado de sus familiares y con atención de médicos especialistas, a diferencia de nuestros compañeros, que murieron en prisión, torturados y fusilados, aún tenemos compañeros desaparecidos, han pasado 42 años  y los familiares seguimos el camino de la justicia, aún buscamos la verdad. Es incomprensible de que en un país enarbolemos la bandera de la paz y la democracia y no se proceda con rigor en estos crímenes de lesa humanidad, como lo han hecho en Argentina y Uruguay, donde fueron condenados los altos mandos de las fuerzas armadas.

La memoria será siempre nuestra lucha y recordamos las sabias palabras del obispo Don Fernando Ariztía Ruíz. No se puede vivir sin raíces. Si las personas y los pueblos miran hacia atrás es solamente para aprender y así poco a poco ir rescatando la memoria histórica y dirigir después con más trasparencia y lucidez la mirada hacia delante, a los familiares de nuestras victimas y al pueblo solidario y consiente, los instamos a seguir adelante en busca de la verdad y la justicia.

Isabel de la Vega Alfaro