Se cumplen 111 años de la infame matanza de la Plaza Colón de Antofagasta

Media hora para almorzar pedían los trabajadores del Ferrocarril Antofagasta-Bolivia. Represión y violencia fue la respuesta de los empresarios, en complicidad con el gobierno de la época.

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La Plaza Colón de Antofagasta en la época de la masacre.

El 6 de febrero de 1906, se produjo uno de los actos más brutales y cobardes que recuerde la historia antofagastina, pero que irónicamente, es poco mencionado por la prensa e incluso la conservadora historiografía oficial.

Se trata de la Matanza de la Plaza Colón de Antofagasta, donde 300 obreros (como en el caso de la Escuela Santa María de Iquique, hay versiones encontradas, por parte de las autoridades de la época se dijo que eran menos, testigos aseguran que fueron más) perdieron la vida, masacrados por las balas de personeros pudientes y comerciantes, además de la armada, con complicidad del gobierno.

Media hora para almorzar

En ese entonces, obreros del Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia realizaron un petitorio para pedir la extensión de la hora de almuerzo, pero la empresa denegó dicho planteamiento. La negativa de la empresa provocó la natural reacción de las mancomunales obreras, que iniciaron una huelga a la que se sumaron también los lancheros –que eran muchos- junto a los marítimos, estibadores y carretoneros.

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Los trabajadores se movilizaron para solicitar lo que les parecía justo: un tiempo prudente para compartir el almuerzo con su familia. Treinta minutos más para almorzar. El 29 de enero en la sede de la Gran Unión Marítima, se concluyó la realización de una huelga. El 30 de enero la ciudad de Antofagasta amaneció paralizada.

Las cosas tomaron otro cariz cuando los miles de trabajadores organizaron una masiva marcha en la Plaza Colón. El Intendente de la época recurrió al comandante del Batallón “Esmeralda”, Sinforoso Ledesma, quien facilitó fusiles para armar a la llamada “Guardia Blanca” o “Guardia del orden”, que fue liderada por Adolfo Miranda, la que estaba integrada por personeros pudientes y comerciantes de la naciente ciudad de Antofagasta. A su vez, desembarcó un piquete de la marinería del crucero “Blanco Encalada”, fondeado en la bahía desde el día anterior.

Los caldereros y los huelguistas, subieron por calle Prat a eso del mediodía, gritando consignas contra sus empleadores, alzando los puños y dejando en claro que “Obreros somos trabajadores, no esclavos…” Los manifestantes quedaron entre dos fuegos: la “Guardia Blanca” y la marinería del “Blanco Encalada”.

A las 16:00 horas de ese día, la marcha se trasladó hacia la plaza. Eran más de dos mil manifestantes escuchando los discursos. Antes del término, hizo su aparición la “Guardia del órden”, lo que despertó la desaprobación por parte de los huelguistas.

Tras un intercambio de consignas, el conflicto comenzó con los disparos por parte de la guardia, quienes dispararon desde la plaza y el Club de la Unión. Allí comenzó la masacre. Los obreros huyeron en dirección a la costa, encontrándose con el piquete de la marinería, los cuales con la excusa de sentirse atacados, abrieron también fuego contra los huelguistas. La matanza duró aproximadamente tres minutos según los registros de la época y cegaría vidas por cientos, la mayoría obreros, caldereros, gente de mar… Una vez más el plomo y la metralla mordían la carne obrera, silenciando las voces de trabajadores que solo pedían media hora más para ir a almorzar a sus casas.