La necesidad de viviendas como política regional

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Hace algunas semanas se instaló en el debate político y social el gran conflicto que vive nuestra región en relación al alto déficit habitacional que vivimos, el cual está alcanzando cifras de 21 mil soluciones habitacionales faltantes en Antofagasta, lo que nos ubica dentro de las dos regiones (según las últimas actualizaciones del observatorio habitacional del MINVU) con el déficit más alto según la cantidad de habitantes; lo más paradójico de esto es que estas también lideran el listado de las dos regiones con menos proyectos habitacionales adjudicados en el último llamado extraordinario del MINVU (DS 116), cosa inversamente proporcional pasa en las regiones con menor déficit.

Ahora bien, el conflicto en nuestra región tiene sus raíces en cuatro factores que no dejan de ser menores, y que lamentablemente son cruciales para poder dar una solución de fondo al problema.

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Por un lado, las dramáticamente centralizadas políticas habitacionales, en donde se aplica un mismo criterio para todo el país, y en donde la autorregulación del mercado inmobiliario ha generado que los habitantes de regiones como Antofagasta, Arica y Parinacota, Iquique y Aysen sufran las consecuencias de no poder optar a viviendas.

En términos generales las diferencias son lamentables, el valor del suelo en Antofagasta puede ser hasta 4 veces más que lo “calculado” por el MINVU lo que es realidad solo en Santiago (este problema detona en el gobierno de S. Piñera, en donde por decreto los terrenos fiscales dejaron de ser gratuitos por lo que el mismo ESTADO comenzó a pagar por ellos); las diferencias en el valor de la mano de obra han generado que la construcción en Antofagasta sea de alrededor 52 UF/m2, a diferencia de Santiago que promedia 44 UF/m2; sumado a esto, urbanizar un terreno en nuestra región puede costar hasta 3 veces más de lo normal, consecuencia de las características propias de los terrenos en Antofagasta, todos estos datos tienen como resultado que no exista una oferta de viviendas que se iguale a lo que entrega el MINVU como subsidio.

En segundo lugar, el poco control y regulación en los usos y destinos de los terrenos fiscales que son entregados por Bienes Nacionales han generado también un déficit de suelos, y muchas veces la industria y los servicios a la minería han sido prioridad y no así el desarrollo de políticas habitacionales, generando que en una de las regiones con grandes hectáreas de terrenos de propiedad del estado exista una apropiación de la industria dentro del radio urbano o en proximidades de este.

En tercer lugar, y esto como una problemática la que se le debe dar una solución urgente; es la falta de planificación en la construcción de barrios, generando verdaderos guettos en nuestras ciudades, existiendo sectores totalmente olvidados sin equipamientos, servicios, espacios públicos, áreas verdes, entre otros.

Por último, el desarrollo de las políticas habitaciones se vio interrumpido en los años de dictadura, y si bien es cierto fue el periodo donde más viviendas sociales se construyeron (a diferencia de las políticas de Frei Montalva y Allende) se deja instalada una política despiadada para desarrollo de barrios, que tienen como resultado los factores mencionados anteriormente y que hoy nos tienen inmersos en una crisis habitacional muy lamentable: La autorregulación del mercado en el desarrollo de las políticas sociales, la falta de planificación de nuestros barrios y una política centralizada que deja a las regiones extremas en una posición muy desfavorable.

Actualmente en la comisión de vivienda del Consejo Regional (CORE) de Antofagasta se está discutiendo un convenio de programación entre el MINVU y el Gobierno Regional con una duración de 7 años (hasta el 2022), que busca entregar solo en Antofagasta alrededor de 6 mil viviendas; el conflicto recae en que desde el ministerio de vivienda se seguirá aplicando una política centralizada, y a pesar de que se haga un esfuerzo en la región por entregar mayores recursos, en Santiago no se ha mostrado un interés por generar planes especiales para nuestra región, y mucho menos se piensa en proyectar una reforma a las políticas habitacionales que busquen entregarle pertinencia.

Creo que es urgente y necesario que la Ministra de vivienda se acerque a la región y escuche a los actores regionales, no podemos seguir esperando que la región que tanto entrega a nuestro país siga sufriendo las consecuencias de políticas centralizadas que no son capaces de ver las diferentes características y situaciones regionales, además de inyectar recursos especiales para que se nos entreguen soluciones al igual que el resto del país, y no “en la medida de lo posible”.