Paguen y sigan pagando

Por: Hernán Velásquez N. Sociólogo - Concejal Municipalidad de Calama

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Hernán Velásquez N.

La ruta concesionada, tantas veces prometida, recordada en discursos de gobiernos luego de trágicos accidentes, tantas veces vestida de rojo. Una demanda que por años ha sido postergada y hoy intentan que los ciudadanos paguen por el aumento de kilómetros y carga pesada de las mineras, paguen por transitar en su propio territorio, paguen por la extracción y transporte de nuestra propia riqueza, el cobre, paguen y sigan pagando es la consigna de una brutal economía de mercado.

El modelo económico en Chile está diseñado para que ganen unos pocos a costa de haber acostumbrado ideológicamente a la gente a pagar por todo y dócilmente, recuerde que tenemos que financiar los “audi” del hijo de la presidenta y también del general.

En la nueva doble vía no veremos al hijo “predilecto” de la perla del norte, “el antofagastino” como titulase en su brillante columna César Trabucco, tampoco veremos pagando peaje a la yerna ni el hijo del año, el único que va a pagar dos veces es usted, si, dos veces, dos peajes. Quienes fueron domesticados por el modelo económico y político se atreven a decir “es que va ser más seguro y de estándar internacional”, y, acaso ¿las enormes utilidades de Spencer como parte del consorcio BHP Billiton no son también de estándar internacional? ¿No es el transporte de carga de preferencia minero el que más deteriora las carpetas asfálticas?

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Para cambiar nuestra realidad, lo único que han entendido todos los gobiernos post dictadura, son las movilizaciones, cuando la gente sale a la calle a protestar, quema neumáticos, hace barricadas, se toma los caminos, y aun así, muchas veces entrega migajas. Lo saben muy bien hoy en Chiloé, en la segunda región lo hemos sabido siempre. Piense por un momento, ¿Qué sería de Chile sin las regiones del Norte? Sería un país muy pobre, su actividad económica estaría reducida a la agricultura y pesca, a lo mejor ya ni existiría.

Cuando uno recorre bajando desde las alturas de Calama hasta Carmen Alto, rumbo a la Perla del Norte, tiene el tiempo suficiente para contemplar el cobrizo color del tamaño de nuestra riqueza y también el peligro de recorrer dicho tramo.

Si vivimos en una sociedad que es altamente concentrada en términos de riqueza, pobre en su distribución, centralizada política y económicamente, solo espera de usted y de mí, que sigamos pagando, lo que sea, pero pagando.

¿Sabía usted que en Ecuador, así como en Bolivia, ejemplos cercanos, existen modernas vías, autopistas que no tienen cobro alguno?.  Es decir son gratis, si, GRATIS. Esa palabra en extinción en nuestro querido país. Indudablemente que, los medios de comunicación nacionales no van a informar, no les interesa que usted sepa que existen otros modos de vida donde el Estado no renuncia a sus políticas públicas, donde no privatiza la vida de las personas. Además, ya sabemos que las enormes utilidades que obtienen estos grandes negocios, un apéndice es para “mojar” y “aceitar” a una gran parte de la clase política. No son todos, pero son muchos. Izquierdas y derechas coludidas jamás serán vencidas.

Un botón de muestra, tan sólo ayer, 17 de mayo, el senado votó en contra de mantener los estacionamientos de los mall, gratis, votaron en contra de no cobrar por los primeros treinta minutos y obviamente, siguen tan alejados de la cotidianidad del ciudadano común y corriente, siguen gobernando para los grupos económicos, sus jefes.

Por eso, la autopista Calama-Antofagasta, debe ser liberada del peaje, hemos pagado por más de cien años en salitre, cobre y tantas vidas humanas, y al  parecer,  como ya lo sabían nuestros abuelos pampinos y obreros, no queda otro camino.