El río Loa es vida en el desierto

Los habitantes del norte, conocedores del desierto por generaciones y generaciones, sabemos categóricamente que dándole vida al Rio Loa, este le da vida a toda la Segunda Región a través de su hoy modesto caudal que serpenteando maravilloso y sacrificado cerros abajo por el desierto de Atacama y sus arenas milenarias, caudal que plateado y vivas ha dado cimiente y protección a todas las culturas del norte, desde los pueblos originarios y su heroica agricultura y ganadería que aun hoy subsiste pese a todas las dificultades que encuentra en el camino, pasando también por los numeroso asentamientos del salitre que generaron toda una cultura Pampina, hasta la actualidad, en que alimentando con su agua todos los procesos industriales de la llamada minería moderna del siglo XXI le da desarrollo y futuro a la región.

Preocupante son entonces los anuncios de disminuir aun más su caudal ocupado para uso humano y agrario, en beneficio de abastecer faenas mineras. Esta arbitraria medida traería para las ciudades del norte y en especial para la nuestra, Antofagasta, incalculables consecuencias sociales, ecológicas y sanitarias que en algún momento deberemos lamentar.

En la actualidad y dados los adelantos científicos y tecnológicos con que cuentan las distintas compañías mineras en funcionamiento en la Segunda Región…. Sería imperdonable para nosotros como ciudadanos y nortinos informados, el permitir que la solución más fácil y económica de sacar agua del Rio Loa, una vez más, para abastecer las faenas y procesos de estas compañías, se imponga solo amparado en criterios economicistas y mezquinos de corto y avaro plazo que benefician a unos pocos lucrativamente, por sobre una visión y compromiso con la vida que da este rio y el legado cultural e histórico que lleva consigo.

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Más aun cuando algunas compañías mineras en la actualidad, han invertido en la construcción de sus propias plantas desalinizadoras de agua de mar y además han colocado las estaciones de bombeo necesarias para llevar este vital elemento a sus yacimientos y faenas a través de las alturas del desierto.

Que algunas grandes transnacionales y sus abyectos socios colaboradores Chilenos renuncien o rechacen hacer inversiones para la construcción de plantas desalinizadoras de agua de mar que abastezcan sus propias faenas mineras, es en este tiempo, impresentable ante el país y su conciencia social que nos reclama defender el caudal cada vez mas disminuido del Rio Loa. Las millonarias ganancias de estas transnacionales y sus socios chilenos en estos últimos años, las proyecciones de negocios, la demanda y el crecimiento futuros de sus rentabilidades, mas las reservas existentes de mineral, la cercanías de las costas nortinas a los yacimientos y la accesibilidad de los territorios para tender tuberías de mar a cerro… convierten esta medida de secar el rio Loa, en un escándalo nacional, dejando en evidencia la carencia de compromiso y respeto de algunas mineras con el desarrollo sustentable de país y en especial el de esta zona que solo siguen viendo como un campamento minero mas.

Por otra parte, solo basta recurrir a la historia del norte de Chile para entender que desde las culturas más primitivas hasta los asentamientos salitreros del pasado, siempre trataron de diversificar las fuentes de abastecimiento de agua ya que la seguridad de la sobrevivencia humana e industrial, así como la seguridad sanitaria de las poblaciones del desierto, dependía del flujo constante y variado del vital y cristalino elemento. Por lo que el anuncio de Aguas Antofagasta de aumentar la dependencia y abastecimiento de agua de mar y disminuir el suministro de agua de cordillera, afluentes naturales del Loa, aparte de ser una clara señal de liberar aguas para la gran minería internacional. Dejara a la ciudad de Antofagasta dependiendo única y exclusivamente de una sola fuente de surtido, el mar, que no “siempre tranquilo nos baña”.

Al generarse este escenario se corre el riego que antes eventuales catástrofes naturales, tales como, terremotos, tsunamis o contaminaciones de las aguas con algas marinas o otros elementos microscópicos que no alcancen a ser detectados y detenidos por los filtros de la planta desalinizadora, como ya ha pasado, las ciudades del norte pueden quedar sometidas a importantes crisis sanitarias, mas aun si la empresa descuida o elimina la mantención de la tubería que cruzando el desierto abastece Antofagasta de agua cordillerana en la actualidad.

Es válido preguntarse y suponer entonces que de existir en la actualidad una empresa como Essan, con una dependencia y control del Estado de Chile y que además sus Directores y Ejecutivos deban rendir una cuenta técnica y política de bien común ante la comunidad toda, estas medidas que benefician a unos pocos en desmedro de miles, se decidieran y anunciaran tan sueltas de cuerpo.

Por Ricardo Rabanal