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Menos de cinco minutos fue el tiempo invertido en la colocación de la primera bomba elastomérica, en un paciente de 55 años con insuficiencia cardíaca, por parte del equipo de Cardiología del Hospital Regional de Antofagasta.

Se trata de un dispositivo de alta tecnología que se utiliza para infundir tratamientos de manera continua a través del tejido subcutáneo. “El paciente padecía de retención de líquido debido a su patología, es por esto que necesitabamos que eliminara agua de su cuerpo a través de fármacos denominados diuréticos, es por esto que se desarrolló un sistema de tratamiento de administración permanente, mediante un dispositivo instalado bajo la piel en el que se libera dicho fármaco (furosemida) de manera continua, evitando una hospitalización innecesaria y permitiendo al usuario mejorarse dentro de su entorno familiar más cercano, resguardando su bienestar emocional y social”, explica la doctora Lizzy Cedeño a cargo de la intervención.

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 La médico internista de la unidad de insuficiencia cardíaca del HRA, Lizzy Cedeño, explicó el procedimiento que se le realizó al paciente. “Lo que hicimos nosotros fue instalar una bomba elastomérica que son unos aparatos que se instalan de forma subcutánea, se administra un medicamento en caso del paciente fue furosemida la administramos subcutánea, debajo de la piel con una infusión continua y constante. La bomba se mantuvo durante cuatro días con una respuesta satisfactoria, respecto a la diuresis por la patología del paciente que tiene una insuficiencia cardíaca que necesita repletarse de volumen. Se mantuvo 4 días la bomba, tuvimos un volumen de 7 mil cc de diuresis (orina), con esto se evitó hospitalización porque el paciente se fue a su casa, luego acudió a consultas ambulatorias. Hoy le retiramos la bomba sin ningún inconveniente en el sitio de inserción, no hubo infección, ni dolor fue bastante cómodo para el paciente y lo mejor de todo es que el tratamiento lo hizo en su casa”.

Es importante destacar que para ser beneficiario de esta bomba el paciente debe ser evaluado por un cardiólogo.

Por lo general los usuarios que postulan son personas que tienen algún grado de descompensación de su patología (IC) y, para evitar su hospitalización, en fase aguda, tratamos de instalar este aparato para que haga un tratamiento en su casa y trate de estabilizar su sintomatología y evitar el agua que se acumula en el cuerpo”, señala el enfermero Pablo Tapia de la misma unidad.

Los familiares del adulto mayor, Mario Li-Yau, usuario de la red pública asistencial, estaban nerviosos, pero confiados en el equipo multidisciplinario que durante el procedimiento no registró ningún hecho fuera de lo programado.

La esposa del paciente, María Soledad Castro, expresó su alegría con el personal a cargo de la intervención: “En realidad antes de este procedimiento se encontraba en malas condiciones su calidad de vida era bastante deplorable, no podía ni siquiera almorzar, caminar, salir al baño se ahogaba, no tenía una vida tranquila, tenía mucho líquido en sus piernas. Con este procedimiento no necesitó hospitalizarse”.

Además, agregó que: “El año pasado en el mes de septiembre le dio un infarto que lo dejó funcionando con la cuarta parte del corazón, es decir, un 38 por ciento. Con este procedimiento eliminó siete litros de orina. Para una persona con insuficiencia cardíaca es bastante bueno porque ellos normalmente no eliminan ese tipo de líquidos tan rápidos. Los cuidados ahora son con pastillas y con los cuidados que le corresponde a la patología”.