En su reciente visita a Antofagasta, la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, enfrentó cuestionamientos por la persistente crisis de seguridad que afecta al norte del país, una de las principales preocupaciones ciudadanas.
Ante las críticas por la falta de mejoras visibles, la secretaria de Estado apeló a los plazos de instalación de su gestión:
“Llevamos menos de dos meses todavía (…) confío en que estas acciones van a tener resultados”, señaló, reconociendo al mismo tiempo que “es muy difícil pedir paciencia”.
Sus declaraciones reflejan la tensión existente entre las expectativas ciudadanas y los tiempos propios de implementación de las políticas públicas. En una región marcada por delitos de alta connotación —como homicidios, narcotráfico y el creciente fenómeno de los secuestros—, el llamado a dar tiempo a las medidas en curso genera distintas reacciones.
La autoridad fue consultada por los dichos del fiscal nacional, Ángel Valencia, quien advirtió que Chile se ha vuelto “rentable” para los secuestros. Frente a ello, Steinert respondió:
“Así recibimos el país. Llevamos menos de dos meses. ¿Qué más quiere que le diga?”.
Presupuesto en la mira
Otro de los puntos abordados durante su visita fue la eventual tensión al interior del Gobierno por un recorte presupuestario sugerido desde el Ministerio de Hacienda, encabezado por Jorge Quiroz.
Consultada por esta situación, la ministra descartó conflictos internos y aseguró continuidad en los recursos destinados a seguridad:
“Yo no tengo ningún problema con un segundo piso y todo lo que se refiere a seguridad se va a mantener, lo he dicho varias veces y lo insisto”.
Si bien la autoridad buscó transmitir tranquilidad, el debate sobre el financiamiento de la seguridad se mantiene como un elemento clave, especialmente en un contexto donde distintas voces han planteado la necesidad de fortalecer las capacidades del Estado frente al crimen organizado.
Resultados acotados frente a una crisis estructural
Desde el Gobierno, el foco ha estado en relevar el despliegue del plan “Escudo en Ruta”, que en sus primeras jornadas dejó 21 detenidos entre las regiones de Arica y Parinacota y Antofagasta, además de más de 2 mil controles de identidad y cerca de 2 mil controles vehiculares.
La ministra destacó estos números como señal de un “trabajo coordinado, planificado y constante”, asegurando que el Estado está avanzando en la recuperación del control del territorio.
No obstante, estas cifras iniciales se insertan en un contexto más amplio, donde la seguridad en el norte enfrenta desafíos complejos asociados al crimen organizado y fenómenos transnacionales.
Discurso versus percepción ciudadana
Uno de los principales desafíos del Gobierno es acortar la brecha entre el discurso oficial y la percepción de inseguridad en la ciudadanía, así como los delitos que se siguen cometiendo día a día.
En terreno persiste una sensación de vulnerabilidad, especialmente en regiones como Antofagasta, donde confluyen fenómenos como la migración irregular, el narcotráfico y delitos violentos.