Este domingo de madrugada, un nuevo episodio de robo de cables conductores eléctricos golpeó duramente a la ciudad de Antofagasta, provocando daños de consideración en la infraestructura crítica de distribución. El delito afectó directamente a instalaciones subterráneas y dejó fuera de servicio un equipo de transformación de 6 MVA, elemento clave para el abastecimiento energético de la zona. Como resultado inmediato, 93 clientes residenciales perdieron el suministro, sumándose a la afectación de servicios esenciales para la comunidad.
El impacto más crítico de este robo se sintió en el Hospital Regional de Antofagasta y en las instalaciones de la sanitaria Aguas Antofagasta. Debido a la magnitud del daño en la red, el centro hospitalario se vio obligado a activar sus sistemas de generación de respaldo para mantener sus funciones vitales. Aunque la compañía CGE intentó realizar maniobras de transferencia de carga hacia alimentadores alternativos para mitigar la emergencia, estas mismas redes también fueron intervenidas por terceros, lo que agravó la crisis y dificultó las labores de recuperación.
Brigadas especializadas de CGE se desplegaron en terreno para evaluar los daños y trabajar intensamente en la reposición del servicio. El gerente zonal de la compañía, Rodrigo Bottinelli, calificó la situación como “extremadamente grave”, enfatizando que este tipo de delitos ya no solo perjudica a hogares, sino que pone en riesgo la vida y la salud al comprometer directamente la operatividad de los hospitales. El ejecutivo hizo un llamado urgente a las autoridades para aumentar la colaboración y la vigilancia, dado que estos ataques a la infraestructura clave se han vuelto reiterados en la zona.
Desde la empresa eléctrica advirtieron que este fenómeno delictual ha mostrado un aumento preocupante en la región, con un foco especial en las redes subterráneas, las cuales son más complejas de reparar. CGE reiteró la necesidad de reforzar las medidas de seguridad y prevención del delito, considerando el alto impacto social y el riesgo a la continuidad del sistema eléctrico que estos robos generan. Mientras tanto, las cuadrillas continúan trabajando para normalizar el servicio y asegurar la estabilidad de la red en los sectores afectados.