La Municipalidad de Antofagasta concretó una nueva intervención de limpieza y recuperación de espacios públicos en el sector de Félix García con Avenida Bonilla, atendiendo a las constantes quejas de los vecinos y de la Escuela Padre Patricio Cariola. El lugar se había transformado en un vertedero clandestino donde la acumulación de basura y escombros impedía el libre tránsito por las veredas. Durante el operativo, que contó con el resguardo de Carabineros, se procedió además al retiro de un asentamiento precario (“ruco”), resultando detenida la persona que lo habitaba tras oponer resistencia y negarse a desalojar el área.
La situación era crítica para la comunidad escolar, ya que cerca de mil alumnos debían convivir diariamente con focos de insalubridad, malos olores y una evidente presencia de roedores en su camino al establecimiento. Josué Velasco, inspector general de la escuela, enfatizó que la basura ocupaba gran parte de la vereda, obligando a los estudiantes a bajar a la calzada con el riesgo que eso implica. Ante este escenario, los directivos solicitaron formalmente un aumento en la fiscalización y la instalación de cámaras de seguridad para identificar a los responsables de estos vertidos ilegales.
Por su parte, la concejala María Tapia y profesionales de la Dirección de Aseo coincidieron en que el problema radica en la falta de conciencia ciudadana, ya que el sector es limpiado periódicamente pero vuelve a ser ensuciado en poco tiempo. Edgardo Navea, de la Dirección de Aseo, fue enfático en señalar que no se permitirá que el entorno de escuelas y jardines infantiles siga siendo utilizado como vertedero, anunciando que se intensificarán las multas para quienes sean sorprendidos botando desperdicios de manera irresponsable en este transitado punto de la ciudad.
Finalmente, desde el municipio recordaron que la Ordenanza N°03/2016 establece sanciones severas, con multas que pueden alcanzar las 5 UTM para quienes arrojen residuos en lugares no autorizados. Además, se subrayó la obligación de los residentes de mantener limpios sus frontis y veredas para evitar la formación de nuevos focos de contaminación. Con esta acción, se espera devolver la seguridad y la higiene a un barrio que ha visto mermada su calidad de vida producto de las malas prácticas de terceros.