El Cementerio General de Antofagasta implementó de forma inmediata una serie de rigurosas medidas de carácter preventivo al interior de sus dependencias, orientadas de forma exclusiva a evitar la aparición y proliferación del mosquito Aedes aegypti. Este insecto es ampliamente conocido a nivel mundial por ser el principal vector responsable de la transmisión de peligrosas enfermedades virales como el dengue, zika, chikungunya y la fiebre amarilla. A raíz de este escenario, las autoridades sanitarias locales han determinado reforzar los controles en toda la comuna, impulsando acciones concretas en el camposanto para contener de forma precoz la presencia del vector y resguardar la seguridad de la población ante eventuales contagios.
El administrador del recinto público, Miguel Ángel Jiménez, explicó que este paquete de acciones responde a un encargo directo del alcalde de la comuna y se ejecuta en estrecha coordinación con las directrices de la autoridad de salud. Entre las principales intervenciones operativas destaca la habilitación y el rellenado constante de areneros, los cuales fueron dispuestos estratégicamente a un costado de cada uno de los puntos de agua del cementerio. La instrucción técnica es que los visitantes dejen de utilizar agua líquida y, en su defecto, utilicen arena debidamente humedecida en los floreros para mantener las plantas y flores naturales que llevan a sus deudos, impidiendo así que se generen depósitos estancados.
De manera complementaria, la jefatura del espacio asistencial ha desarrollado un ciclo de charlas y talleres de carácter informativo dirigidos a las floristas que ejercen labores comerciales en el sector. El propósito de este trabajo conjunto es transformar a las trabajadoras en difusoras activas de estas conductas de prevención, ayudando a concientizar de forma directa a cada uno de los usuarios que ingresa al perímetro. Asimismo, Jiménez puso énfasis en que la utilización de flores de carácter artificial se posiciona hoy en día como una alternativa sumamente segura, limpia y recomendable para colaborar con el cuidado colectivo de toda la ciudadanía de la capital regional.
Finalmente, la administración del camposanto lanzó una estricta advertencia pública, confirmando que el personal interno del recinto se encuentra totalmente facultado para fiscalizar las sepulturas y retirar cualquier receptáculo que infrinja la normativa de seguridad. “Si vemos floreros con agua estancada, vamos a botar tanto las flores como el agua que contienen y dejaremos los floreros como corresponde”, puntualizó de forma tajante Miguel Ángel Jiménez. Con este drástico procedimiento de retiro y limpieza, se busca eliminar de raíz el principal foco de reproducción del mosquito, consolidando un esfuerzo sanitario que requiere de la máxima colaboración comunitaria para tener éxito.