Un amplio despliegue de equipos de la Municipalidad de Antofagasta y Carabineros se desarrolló en la Plaza Bicentenario, en el marco del plan de recuperación de espacios públicos que lleva adelante el gobierno comunal por encargo del alcalde Sacha Razmilic. La intervención integral no solo se concentró en el retiro de rucos, sino también en el desmantelamiento de una serie de contenedores que se habían transformado en peligrosos focos de asentamientos irregulares. En total, las cuadrillas municipales removieron más de 18 toneladas de residuos y lograron erradicar 14 ocupaciones ilegales asentadas en este neurálgico punto de la capital regional.
Durante el desarrollo del operativo, el personal a cargo procedió al retiro de un vehículo que se encontraba abandonado en las inmediaciones. Asimismo, la jornada policial sumó la detención de una persona por entorpecer de forma flagrante la labor de los funcionarios municipales y hacer caso omiso a las instrucciones impartidas por los efectivos de Carabineros en el lugar. Al respecto, el director de Seguridad Pública del municipio, Gonzalo Castro, justificó la firmeza de la intervención señalando que el sector de la Plaza Bicentenario se había convertido en un territorio fuertemente amagado por la violencia debido a la proliferación de dichos asentamientos clandestinos.
Por su parte, el alcalde de Antofagasta, Sacha Razmilic, precisó que este sector representa un importante espacio público para la comuna, criticando que la instalación de rucos y la toma de contenedores a un costado de la plaza la habían transformado en “un verdadero hotel de rucos”. Bajo este escenario, la máxima autoridad edilicia anunció que el terreno entrará de inmediato en un proceso de evaluación completa junto al Ministerio de Vivienda (MINVU), con el objetivo de diseñar nuevos planes de remodelación para este espacio emblemático que beneficia a una población que sufre por la gran escasez de áreas verdes.
La acción de las autoridades fue ampliamente valorada por la comunidad local, cuyos residentes manifestaron su alivio tras meses de solicitudes. Johanna Castillo, dirigente de la Junta de Vecinos La Última Esperanza, calificó el desalojo como una excelente iniciativa y expresó su deseo de que el lugar sea recuperado definitivamente para el uso de las familias del sector. En esa misma línea, otra vecina del barrio se mostró alegre de que el municipio hiciera caso a las peticiones ciudadanas, manifestando su esperanza de que la intervención sea sostenible en el tiempo y que se mantengan controles estrictos para seguir luchando por la limpieza y la seguridad de Antofagasta.