Durante dos días, Antofagasta fue anfitriona del Festival de Deporte, Empleo e Inclusión del norte de Chile (FESTIDEI), que reunió a empresas y la comunidad para compartir experiencias y avances en la materia. Esta instancia no solo sirvió para destacar el valor que aporta la incorporación del talento local y de las personas con discapacidad a las organizaciones; también fue una oportunidad para ver lo necesario que es abrir oportunidades para todas y todos en las distintas industrias.
Y tenemos mucho que analizar al respecto. De acuerdo al Reporte de Inclusión Laboral 2026 realizado por la Dirección del Trabajo, Antofagasta es actualmente la tercera región del país con el mayor número de contratos asociados a la Ley de Inclusión Laboral. Al mismo tiempo, hay una realidad que preocupa: alrededor del 70% de las personas con discapacidad de la región se encuentran inactivas o desocupadas.
En Antofagasta Minerals, cerca del 2% de los trabajadores corresponde a personas con discapacidad, porcentaje que refleja un avance en el trabajo por ser una compañía más inclusiva. Aún así, queda mucho camino por delante, el cual nos invita a mirar la inclusión desde el desarrollo territorial, donde además de abrir oportunidades laborales, debemos construir una Ruta Formativa que alimente capacidades para acceder a ellas.
Por ello, como Grupo mantenemos una serie de acciones en esa línea, destacando nivelaciones de estudios y programas STEM en María Elena, Michilla y Sierra Gorda, así como becas estudiantiles; diversos cursos y formaciones de carácter industrial; y programas de aprendices, de la mano de nuestras operaciones en el norte, Centinela, Zaldívar y Antucoya.
Somos parte de una industria que constantemente está viviendo transformaciones de futuro en robotización, automatización o reutilización de insumos. Sin embargo, la transformación también debe ser humana. La preparación para enfrentar procesos de selección y la formación vinculada a la minería desde etapas tempranas son herramientas que pueden ayudar a disminuir esas brechas.
Por eso espacios como FESTIDEI son necesarios, recordándonos que la diversidad fortalece la innovación, la productividad y la convivencia entre las personas. Entre todas y todos podemos construir una minería más inclusiva y, por lo tanto, mejor preparada para un futuro mejor.