La Región de Antofagasta cerró el año 2025 ubicada entre las zonas del país con mayor tasa de notificación de sífilis, registrando un total de 510 casos que se tradujeron en una tasa de 70,6 por cada 100 mil habitantes, cifra que supera en un 28% al promedio nacional. Los datos se desprenden del Informe Epidemiológico Anual Abreviado de Sífilis del Ministerio de Salud, el cual detalla que el comportamiento regional se mantuvo estable pero elevado durante el quinquenio evaluado entre 2021 y 2025.
En cuanto a la distribución por género y edad, el informe revela que el 65% de los casos a nivel nacional corresponden a hombres, mientras que el grupo etario de 20 a 39 años concentró el 58% de las notificaciones durante el último año, destacando especialmente el tramo de 20 a 29 años. Asimismo, se observó un incremento sostenido en adultos mayores de 60 años, grupo que pasó de una tasa de 18,8 a 38,7 por cada 100 mil habitantes en el periodo, representando el 13,9% de los contagios en 2025.
Respecto a las características de la transmisión, el documento detalla que el 94% de los contagios de 2025 ocurrieron por vía sexual, de los cuales el 54% correspondió a relaciones heterosexuales y el 40% a encuentros entre hombres. Además, la patología puede transmitirse de madre a gestante durante el embarazo o el parto, motivo por el cual los controles prenatales buscan identificar los casos a tiempo para evitar la transmisión vertical o la sífilis congénita.
Especialistas consultadas en el informe, como la infectóloga Luz Endeiza, recalcaron que la enfermedad es una infección de transmisión sexual bacteriana que cuenta con un tratamiento altamente efectivo y oportuno basado en penicilina. Sin embargo, advirtieron que las primeras manifestaciones —como el chancro sifilítico— suelen ser indoloras y pasar desapercibidas, lo que provoca retrasos en la consulta médica y eleva el riesgo de secuelas neurológicas o cardiovasculares si el diagnóstico se posterga.
Finalmente, académicos del área de salud pública identificaron como factores que explican el aumento generalizado en el país a la prolongación de la vida sexual, el acceso deficiente a preservativos y la escasez de campañas preventivas focalizadas. En el plano local, las autoridades sanitarias y académicas subrayan la necesidad de reforzar la educación preventiva y el diagnóstico precoz para contener la propagación de la enfermedad en el territorio regional.