El cuadro clínico que le cambió la vida a Flor Beladelli, la “Madrina de Cobreloa”

image38El 2014 la argentina Flor Beladelli se hizo conocida en Calama y en la región de Antofagasta por su fanatismo por Cobreloa por lo que se ganó el puesto de “Madrina” del club.

La modelo trabajo en diversos medios de comunicación y desde la distancia estaba siempre atenta a la campaña del cuadro minero. La joven profesional también entregaba ciertos “regalitos” a sus seguidores naranjas, los cuales eran bien recibidos por la parcialidad.

Sin embargo, la vida de Flor cambió radicalmente en un par de meses debido a un desconocido virus.

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“Un día me despierto y veo una reacción alérgica en mi cuerpo, que no paraba de rascarme, mi mamá decidió llevarme al medico. Hace dos días me hice unos análisis y entonces aproveché que estaba en la clínica para que los vieran, pues a veces uno no entiende esas cosas, ahí me dicen que están muy mal y que debe ver un especialista, me internaron inmediatamente”, explicó.

El comienzo

La trasandina denunció que “era mi primera vez de internada, no me trataron muy bien, a pesar de que es una de las clínicas más prestigiosas de Cordoba pero fueron todos re inhumanos”.

“Al tener las defensas muy bajas, me pesqué un virus, que aún no pueden identificar, el cual me provocó varias secuelas en el cerebro y en el pulmón, me dejó infectado, con manchas”, añadió.

B6NHiRRIcAAeAI-Las cosas no terminaron ahí, pues “un día me levanté, me caí en el baño, mi mamá me acompañó y me caí, de ahí no quise levantarme más, me agarró el miedo de caerme de nuevo”.

“Yo entré caminando y salí en silla de ruedas”

“Estuve dos semanas en la clínica, no encontraron cuál era el virus, no entiendo mucho, me pusieron antivirales y esa medicamentos me hicieron mal. Esa medicación era carisima, así que me estabilizaron y me dieron de alta, me dejaron sin mutual. Yo entré caminando y salí en silla de ruedas”, reveló la argentina.

La modelo comenzó una aventura por buscar un nuevo lugar en donde tratar su enfermedad llegando a un hospital que está dedicada a la infectología “acá todo re bien, las pastillas que me daban en la otra clínica eran muy caras y en este hospital que es público, me las dan gratis. Por ese lado bien. todas las medicaciones que tengo me las dan gratis”.

“Otro doctor me volvió a pedir análisis, luego vuelvo con eso listo y no le gustó nada, tenemos que ir a nefrología urgente me dijo, me mandó de nuevo hacer más análisis  y me dejaron internada porque debía entrar en diálisis. Tras esa noticia, se me subió la presión por las nubes, lloraba y mi mamá también, tenía insuficiencia renal”, detalló.

Actualmente

La “Madrina de Cobreloa” se encuentra en silla de ruedas y realizando ejercicios para generar movilidad, “tengo sensibilidad de la cadera hacia arriba, no muevo las piernas, de vez en cuando muevo los dedos, las piernas con impulso involuntarios, todo de a poco”.

“Hemos gastado mucha plata en rehabilitarme, ahora ansiosas acá con mi mamá para terminar con esto, ella es mi sostén, me cuida, me baña, me prepara la comida, yo ahora pongo tanta voluntad, me siento al borde de la cama a comer, me siento, me puedo volver acostar. Me di cuenta que soy más fuerte de lo que pienso”, finalizó.