La última oficina salitrera de Chile: Pedro de Valdivia y su historia

Siendo una de las más grandes oficinas salitreras de la época contó con una impresionante construcción de edificios y lugares para recrearse en medio del desierto.

Imagen.: Ruta Chile

Pedro de Valdivia es una oficina salitrera ubicada en el llano de la Placencia, en la zona del cantón de El Toco, a unos 60 kilómetros al este de la ciudad de Tocopilla, y 160 de Antofagasta.

Esta oficina fue la última construida en Chile, siendo inaugurada en el año 1931, donde su primera elaboración de salitre fue el 6 de junio del mismo año, fecha establecida como el día de Pedro de Valdivia.

En 1924, Guggenheim Bross compró el Fisco chileno los terrenos de salar del Miraje, donde en 1926 inauguraron la oficina de María Elena y en 1931 la de Pedro de Valdivia, ambas oficinas fueron las mas grandes de la época, alcanzando una producción conjunta de 1.220.000 toneladas al año, trabajando caliche de baja ley y a un menor costo.

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Esta operaba con el sistema Guggenheim, por lo que la intensidad de sus faenas requirió de más de dos mil trabajadores para comenzar la explotación, para la década del 60 se habían sumado 11.000 personas más.

Dicha salitrera contaba con 1.500 viviendas, divididas en residencias para solteros, administradores y para familias de obreros. La oficina Pedro de Valdivia, fue una verdadera ciudad dotada de todos los servicios necesarios para el día a día de trabajadores y administradores. Esta tenia un plano de L, el cual contaba con una plaza central con varios edificios públicos a su alrededor, además de tener canchas deportivas, piscina cine-teatro, iglesia, hospital, correos, carabineros, clubes sociales, pulpería y oficinas administrativas.

Esta enorme salitrera con grandes estructuras, llegó a contar con una población de 14 mil habitantes, y para la década del 60 pasó a ser propiedad del estado, a cargo de SQM, en 1988 se privatizó nuevamente y en el año 1996 cerró sus puertas.

Hasta el presente, ésta se conserva de muy buena forma sin mayores variaciones con lo que fue en la década de los 30, además está inscrita en el registro de monumentos nacionales y los pampinos celebran cada primer domingo de junio el aniversario de esta Oficina.

Esta oficina cuenta con instalaciones que vivirán en la historia de la pampa y de todas las personas que pasaron por este lugar.