Artistas piden que el “Ancla de Oro” se entregue de manera póstuma a Javier Candia

Diferentes representantes de la cultura y las artes esperan que el reconocimiento más importante de Antofagasta se entregue en homenaje a su destacada trayectoria, que se vio truncada por la conocida falta de apoyo económico a las manifestaciones culturales, editoriales y artísticas de la zona, lo que le obligó a cerrar su academia y trabajar en la minería, donde encontró la muerte en un accidente de tránsito.

javiercandia

Un emotivo homenaje realizaron personajes ligados a la cultura y las artes, al reconocido bailarín de ballet clásico, Javier Candia Cid, quien falleciera en vísperas de esta Navidad en un volcamiento mientras conducía un camión prestando servicios a una empresa de la minería, trágico accidente de tránsito que ocasionó hondo impacto en la región.

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Violinistas, flautistas, poetas, guitarristas, dirigentes artísticos, profesores, maestros de ballet y, por supuesto, quienes fueran sus alumnos se hicieron presentes en la explanada ubicada a un costado del teatro, dejando ramilletes de flores, velas encendidas, cartas de despedida y carteles, como demostración de su inmenso pesar. En la jornada, se tocó el “Vals de las Flores” de Tchaikovsky; se escribieron y declamaron poemas; se entonó improvisadamente un coro a boca cerrada, para decirle hasta siempre al maestro y, también, para agradecerle el inmenso aporte que éste realizara en las artes de Antofagasta.

El último adiós

Cabe señalar, que el día 25 de diciembre, cuando todo el mundo festejaba la Navidad, el ballet antofagastino se vistió de luto. En una emotiva misa de réquiem, efectuada en la parroquia Madre de Dios a las 9.00 horas, bailarines y bailarinas acompañaban a su maestro al son de las lágrimas y la flauta traversa que entonaba la canción “Adiós Nonino” de Piazzola. A eso le sucedió una despedida en el frontis de la Escuela de Ballet, en la que Javier Candia fue director hasta el año 2011. Fue entonces cuando, familiares, vestuaristas, maquilladores, bailarines, amigos, amigas y, por supuesto, su tía María Eugenia Candia, ex primera bailarina del ballet de Santiago y quien fuera la inspiración de Javier para dedicarse a la danza, lanzaron pétalos de flores y brindaron el último aplauso a tan destacado artista.

Luego, la mayoría acompañó el féretro en caravana hasta el aeropuerto Cerro Moreno, donde, antes de ser trasladado a la ciudad de Santiago para efectuar su sepelio, sus amigos dedicaron poemas inéditos, le cantaron el tradicional “Panis Angélicus” con voz lírica y sus alumnos, emocionados hasta las lágrimas, rodearon su féretro para realizarle la típica reverencia que hacen los bailarines clásicos al terminar una función.

Por último, y como expresión del sentir popular, el ballet y las artes en general, hicieron saber en cartas, pancartas y publicaciones en las redes sociales, que Javier Candia Cid, quien fuera nominado hace poco tiempo al premio Altazor, sería un hijo ilustre de esta tierra, donde murió debido a que hace dos meses se vio en la obligación de cerrar su academia para irse a trabajar a una empresa de servicios a la minería, por motivos económicos, sepultando así una trayectoria de más de veinte años.

Por esta razón, es que los presentes solicitaron  a las autoridades que le sea entregado, de manera póstuma, el “Ancla de Oro”, y que la muerte de Javier, lejos de enterrar un talento para siempre, sea el comienzo de un serio debate sobre la calidad de vida a la que pueden aspirar los artistas de Chile.