Tras exitoso paso por Cannes llega a Calama “Allende mi abuelo Allende”

La actividad forma parte de la itinerancia que realiza el programa Miradoc y para ello, en el Café Arte Vicente Huidobro de Calama se exhibirá los días 3, 10 y 24 de septiembre a las 19.30 horas con un valor de mil pesos.

 

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En medio de las expectativas tras su estreno mundial en el Festival de Cannes, el documental “Allende mi abuelo Allende” se proyectará en 19 ciudades, una de ellas es Calama que se exhibirá los días 3, 10 y 24 de septiembre en el Café Arte Vicente Huidobro a las 19.30 horas con un valor de mil pesos, como parte del programa MiraDoc, dedicado a la difusión del género a lo largo del país. Contará con subtítulos en español para personas con discapacidad auditiva y habrá una sala con subtítulos en inglés.  

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Dirigido por la nieta del ex presidente, Marcia Tambutti, y producido por Paola Castillo (Genoveva), ofrece una mirada íntima e inédita de la figura de Salvador Allende a través de fotografías, archivos y testimonios familiares. Es una aproximación al hombre cotidiano y a las huellas que dejó, en especial en su familia, sin ataduras por su imagen histórica.

En mayo, la cinta fue distinguida con el premio L’Oeil d’or (El Ojo de Oro) al mejor documental exhibido en diversas instancias de la 68ª versión del Festival de Cannes.

Producida por Errante, una de las casas chilenas más especializadas en realización de cine documental, contó con apoyo de las empresas mexicanas Fragua Cine y Martfilms. La obra recibió financiamiento de Ibermedia, Corfo y el Fondo de Fomento  Audiovisual, y fue apoyada por la Fundación Salvador Allende. Durante su desarrollo fue seleccionada en importantes fondos y mercados internacionales como DocSantiago, DocMontevideo (Uruguay), Forum de IDFA (Holanda), DocsBaires (Argentina), DocsDF y DocuLab – FICG30 (México), con buena acogida.

“Es una película transgeneracional”, destaca su productora Paola Castillo. “Permite identificarse con la historia de muchas maneras… con el personaje o su familia, pero también con las propias experiencias y recuerdos de quien la ve”.

“Crecí con la misma imagen icónica de Allende que el resto de los exiliados”

El proyecto nació cuando, a 35 años del golpe de Estado en Chile, Marcia Tambutti sintió que había llegado el momento de recuperar las imágenes y memorias de la vida cotidiana, perdidas con el golpe y sumergidas bajo la trascendencia política de su abuelo, el exilio y el dolor de su familia.

“Durante los 17 largos años de dictadura, mi familia y yo fuimos exiliados. Mi abuela Tencha, mi madre y mi tía Beatriz se dedicaron a difundir por todo el mundo la terrible situación en Chile, el atropello de los derechos humanos y el legado de mi abuelo pero, paradójicamente, en la intimidad no hablaban de él. Así que crecí con la misma imagen icónica que el resto de los exiliados”, confiesa la realizadora. “Cuando empecé esta película, decidí recobrar recuerdos e imágenes de mi abuelo, en especial los álbumes fotográficos que nos fueron robados o destruidos con el golpe militar. Pero más allá de las fotografías personales de Chicho -como le decimos de cariño a mi abuelo- los recuerdos familiares no eran fáciles de recuperar. El dolor puede crear un silencio poderoso, y profundos tabúes en una familia. Así, sin darnos cuenta, las nuevas generaciones desarrollamos una autocensura que permitió la pérdida de nuestra historia familiar y de una parte de nuestra identidad”.

Importancia de la investigación

Durante la investigación, la directora revisó materiales y obras que sirvieron para construir su película. “Leí biografías de mi abuelo y vi películas documentales con procesos similares, como las ganas de conocer a un pariente del cual la familia casi no habla Registré conversaciones con amigos, colaboradores y familiares de Chicho, porque como mi núcleo cercano no hablaba mucho de él, necesitaba anécdotas e imágenes que me sirvieron para volver con ellos y gatillar su memoria o curiosidad. Quería tener distintos puntos de vista para construirme una imagen más completa de mi abuelo. Una de las transformaciones más fuertes que tuvo la historia fue centrar la narración en el círculo familiar más cercano, y entender que eso permitiría al espectador sentirse parte de esa intimidad”, concluye la directora.