El Libro de la Selva

Por Víctor Bórquez Núñez. Periodista, escritor, comentarista de cine y académico universitario.

Libro de la selva 2016Esta película del director John Favreau (antes responsable de ‘Iron Man’) es, no solo una grata sorpresa técnica por la calidad de su trabajo digital en dar vida a los animales que pueblan la historia, sino porque revela cómo el cine puede reciclar un clásico absoluto sin alterar su esencia. Porque nadie olvida que antes de esta muy inteligente recreación de “El Libro de la selva” de Rudyard Kipling, hubo un filme animado de la misma compañía Disney en 1967, dirigido en esa ocasión por Wolfgang Reitherman con el mismo título.

Lo primero que destaca es que se trata de una aventura que sabe mezclar, con inteligencia, la densidad del discurso propuesto por #Kipling en su texto con el toque de ligereza y se apoya en un trabajo visualmente sorprendente, que algunos han llegado a comparar con lo logrado en el diseño hiperrealista de ‘Avatar’, lo cual no es un piropo menor.

Es, en efecto, un filme de excepcional belleza en lo visual, en la construcción de los escenarios digitalizados, que cortan el aliento cuando se los ve en la pantalla grande. Y recalcamos esto, porque “El libro de la selva” –como debe ser toda aventura de esta naturaleza- es un viaje donde cada escena se siente realizada con tal prolijidad que da cuenta del poder que tiene el cine para la fascinación y el entretenimiento.

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Se trata de una hermosa actualización digital del clásico animado de Disney que, como un guiño a la nostalgia, mantiene las canciones y la diversión que transformaron a la película de 1967 en un clásico instantáneo. Y ésta, la de 2016, le rinde un claro homenaje y sale ganando con la aplicación de la tecnología que es apabullante en su creación de la selva y sus personajes.

Luego de ser abandonado en la selva, una familia de lobos se hace cargo y cría como a uno de los suyos al “cachorro humano” Mowgli (Neel Sethi), a pedido de la generosa pantera Bagheera.

Con el tiempo, el pequeño Mowgli convive con todos los animales y puede enfrentarse a la selva y sus peligros, pero ese equilibrio se quiebra con la aparición del peligroso tigre Shere Khan, porque recuerda a todos que el joven Mowgli se está convirtiendo en un hombre, lo que es sinónimo de peligro para todos.

La causa de ese encono se conoce en un pasaje particularmente inquietante del filme, la del encuentro de Mowgli con la serpiente Kaa, porque ella revela que el tigre quedó resentido por las heridas que le ha ocasionado un hombre, el padre de Mowgli y por eso ha prometido eliminar cualquier amenaza humana en la selva.

Obligado a dejar su manada, Mowgli deberá entonces abandonar el único hogar que ha conocido y emprender un fascinante viaje de autodescubrimiento, para buscar a los suyos, sus raíces, su origen, acompañado de la siempre fiel pantera Bagheera y el encantador oso Baloo.

El filme adquiere, de este modo, grandeza y emoción, sobre todo porque combina acción real con escenarios fotográficos realistas y animales generados por ordenador, que demuestra el pulso de la industria animada Disney.

libro selva1 El trabajo de dirección de Jon Favreau es, lejos, lo mejor que tiene a la fecha, superando ampliamente lo realizado antes en la saga del superhéroe Iron Man. Escrita por Justin Marks, tiene como protagonista al joven debutante Neel Sethi en el papel de Mowgli, y las voces en la versión original de los actores Bill Murray como Baloo, Ben Kingsley como Bagheera, Idris Elba como Shere Khan, Scarlett Johansson como Kaa, Christopher Walken como el siniestro rey mono Louie, Lupita Nyong’o como la loba Raksha y Giancarlo Esposito como Akela, el líder de la manada de los lobos y padre adoptivo del pequeño.

Es, en síntesis, un placer visual en toda la línea y una de las películas más entretenidas de la actual cartelera que nadie debe perderse, lo que no siempre sucede en nuestro panorama anémico y saturado de superhéroes que poco aportan.