Navidad en Porcelana Red

Y se llenaron las calles de lucecitas que juegan al parpadeo con los ojos de los gatos que fornican al asecho como sin saber que está pasando, a ellos no les importa la navidad, no les importa que un tipo suba a un camión vestido de rojo repartiendo promesas que solo a algunos  se les cumplen.

-¿Y a mí porque tendría que importarme?.

Es entonces la callecita un complejo de automóviles que en caravana sonora se dirigen al supermercado, o a la tienda, o a la droguería, para llegar bien provisionados, porque todos los años sueñan el cierre del comercio y luego se desilusionan cuando notan que no existe, porque es fácil pedirle a un tipo que  llegue con las llaves, que haga el pan, que pase un trapo por la espejera maraca que utilizan de piso, esas cerámicas que hacen que los chicos estén al borde de la muerte en las grandes tiendas nacionales.

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Pero mi hermana disfruta rasgando cada uno de los papeles, incluso de los paquetes que no le pertenecen, porque hace mucho tiempo que dejó de tener un sentido solidario, ahora es el consumo y la excitación constante por el regalo. Por mi parte esperaba que sean justas las predicas, porque el niño que nace en ese pesebre urbano, donde el burro fuma pasta, la María tiene 15 y Dios deja de existir, no tendrá derecho a resucitar al tercer día, este tipo del pesebre urbano se suicida de manera parecida a la de Cristo, arma sus líos por algo de cocaína y al final marca su camino: terminan atravesándole un machete bajo la costilla.

La Navidad para mí ya perdió sentido, incluso cuando niño ya no tenía más cascabeleo porque una mañana al alba, Dios me entregaba el insomnio para descubrir que los niños se hacían y no se regalaban y así también fue poca obvia la compra. ¿Y el viejito pascuero?….de seguro esta pariéndose de corazón, o enfermo de soledad bebiendo en algún bar, tal vez está trizado mirando desde un sillón, como la tipa de polera verde y pelo rizado besa al chico de pelo largo y barba similar a Cristo, y se sollozan en el oído y ella le inyecta sus ojos claros al límite de hacerlo desvanecer y ese susurro termina en una mordida de labio, tan cómplice y tierna como el amor. Pero el amor no existe para ellos, porque la chica mira y no sabe que hacer, pero están tranquilos. La chica es un numero 23 general, es casi la mitad de la mitad y el tío es un “Rockero”, pero no de esos glam de los 80, no debe tener  partido el culo aún…

Hace algunos años se murió mi viejo y “todo calza pollo”, la vida es eso, terminé pasando la navidad en un velorio y todas las promesas azulinas estaban ausentes, representadas en un cuerpo sin alma. El palpitar de las luces no daba de frente al brillo de su cara, por que los vidrios de los cajones se empañan, y nadie sonríe, ni si quiera cuando cruzas los dedos a lágrima alzada, sin perderte ni un solo segundo de esa mirada enfermiza, de esa calzada estúpida, de enano temeroso y esperaba que me sonriera, pero los muertos no sonríen- los muertos son muertos que no hacen nada- Entonces la muerte se puede llevar también el pesebre de madera que el viejo construyó para nosotros, para que juguemos, para que hagamos lo que quisiéramos con nuestra imaginación y era así como María se convertía en una puta subastada por los Reyes Magos, quienes destacaban entre otras cosas la facilidad que tenía para mojar la vagina mientras los cabrones pasaban…… ¿y el niño? “a-ru-ru pedacito de luna llena, ya se durmió tu niño mamita obrera”  y el espíritu santo? “¿Y tú dónde estarás cuando se parta la tierra cuándo se nos chupe el mar?”. ¿Y los tipos que se besan? No tiene canción…

En fin espero en esta víspera la Navidad, con un gran vaso de vino, masticando cada segundo de la carne que reflexiona apasionada mi mirada y a la hora de saludar con untrago el nudo en la garganta para convertirlo en un alarido extasiado de penitencia y dolor, porque es verdaderamente triste esta Navidad. No podré abrazar siquiera el alma cuando me halle desnudo y borracho lagrimeando oro en el río de Calama… ¿Y Cristo? Tirita cuando le pregunto por el viejo…pipi