La mujer que conmueve a Antofagasta: Su último deseo es denunciar a Codelco y al Estado chileno ante la OEA

Fresia Zuluaga sufrió el año 2010 un accidente laboral en el edificio Corporativo de CODELCO, en Calama acusando que desde entonces nadie ha respondido por ella. Por lo que hoy, tras casi 10 años de lucha, sólo tiene un último deseo: llegar a Washington D.C. a la Organización de los Estados Americanos a pelear por sus derechos, ya que en Chile la institucionalidad de seguridad laboral, previsión e invalidez, no le han dado respuesta.

Centro de Antofagasta.

La mujer residente en Calama, sorprendió a la comunidad Antofagastina esta semana al ubicarse en el Paseo Prat con su historia. Fotos impresas y carteles escritos por ella misma daban a conocer su lucha.

En una conversación para el Diario de Antofagasta, Zuluaga, ex trabajadora de la contratista de Codelco, Aramark, explicó cómo ocurrieron las cosas el día de su accidente “estando en una reunión abajo en el subterráneo (…) estaban peleando sobre mi y eso me afecto mucho, entonces vine y me salí, preferí salirme y no escuchar nada porque yo nunca me metía con nadie, lo único que hacia era mi trabajo (…) salí y como esta el basurero y eran cochinitas y botaban cosas en el suelo, me resbalé, me azote la cabeza y al azotar la cabeza había un basurero con ruedas , usted sabe lo que es caer arriba del basurero y este llevó mi peso y volvió a saltar, caí al suelo y mi cabeza reboto como una pelota”.

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Agregando “me dejaron botada (…) me tuvieron en el baño y cuando reaccioné me fueron a botar al hospital, afuera, yo nunca me voy a olvidar… partieron y me dijeron arréglatelas sola, tú eres ninguna, nosotros somos muchos los que vamos a quedar sin pega” declaró Fresia al recordar lo sucedido, añadiendo que la Supervisora Luz María Pastenes Rojas y la Capataz Patricia Berríos y Yerika Zuleta le comunicaron que debería hacerse cargo ella misma.

Sin declaraciones, sin visitas, sin culpables.

Fresia asegura que tras su accidente laboral la Mutual de Seguridad lo consideró como particular, por lo que debió costear el tratamiento. Dos operaciones más debido al primer accidente, también salieron del bolsillo de la mujer, quien comenta que años más tarde la empresa se mostró arrepentida dadas las diversas operaciones que había tenido que realizarse, sin embargo, en el lugar le informaron que al ser particular ya no podía volver a considerarse accidente laboral, ya que, si fuese así, la empresa recibiría una gran multa pero ella no resultaría beneficiada.

Sola en el mundo

La mujer cuenta que ha tocado puertas en todas partes, al no tener apoyo de ninguna entidad pública, decidió actuar por sí sola. Cuenta su historia y pide cooperaciones para lograr su gran viaje, mientras que los fines de semana vende ropa, que la misma gente le regala, en la Feria Grecia de Calama.

Viajó a Costa Rica peleando por sus derechos, donde se hizo reconocida por dormir 17 días en el aeropuerto del lugar, en otra oportunidad viajó a Washington D.C, todo esto probado en las fotografías que llenan el suelo antofagastino. Pero aún le queda camino.

“La depresión me está comiendo, en estos momentos voy a perder toda mi dentadura por la baja de defensas (…) todo a causa del accidente y la depresión post traumática severa porque me dejaron siempre botada, por ser mujer, por ser humilde, porque los que tienen plata son los que tienen la salud (…) yo no trabajo desde entonces”, señaló Fresia, quien hasta el día de hoy mantiene licencia médica por accidente laboral con fecha 2/2/2010, muchas de las cuales han sido rechazadas no recibiendo pago. Sin embargo, tampoco es pensionada por invalidez.

Cansada de humillaciones y lidiando con su depresión y la de dos de sus hijos, Zuluaga, quien se mantiene con sicólogo y siquiatra desde aquel entonces, ha decidido dar su última gran lucha, una lucha que hoy la aferra a la vida.

“Debo levantarme porque va a pasar otro año más, este debe ser el ultimo año en que debo luchar y debo reunir como sea el dinero para irme a Washington a la OEA y le voy a demostrar al mundo entero si realmente existe la justicia en las cortes mas grandes del mundo, ya que en mi país Chile no existe la justicia ni los derechos humanos”, declaró la mujer.

La fuerza, para Fresia Zuluaga son sus hijos, Dios y los miles de trabajadores que se le han acercado contándole sus experiencias similares. Ante esto, la afectada finiquitó “yo no quiero que nadie más pase lo que yo he tenido que pasar, solamente quiero que se haga justicia”