La muerte es la consagración máxima de un querido desconocido

A raíz de la muerte del gran poeta Gabriel García Márquez hayo sentimientos que chocan. El premio nobel de literatura en 1982 tuvo amplio prontuario poético donde hasta el sol de hoy no se sabe a ciencia cierta  a que estilo era fielmente seguidor, puesto que “en cada libro intentaba tomar un camino diferente”.

Pero este articulo no es una muestra biográfica, si quiere interiorizarse más sobre este gran colombiano búsquelo en Wikipedia.

El motivo de mi artículo es la molestia que me causa y que quizás le cause a algún seguidor cercano del poeta. Y es el hecho de que ahora que falleció todos lo recuerdan y lo quieren, y no entiendo  cuál es el motivo de tanta falsedad o la necesidad de aparentar un dolor real como a quienes de verdad lo leímos acompañados de nuestros sueños y de nuestra sed insaciable de la magia plasmada en un papel.

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Nos hace falta reconocer que vivimos en tiempos en los que un par de likes en Facebook o de unos retweets en Twitter nos hacen sentir más satisfechos con nuestro pensar, pero hay barreras que se transgreden de manera vulgar, que terminan faltándole el respeto a quien en vida ninguno de los que hoy lo menciona se acordó, o lo solo lo pilló de pasada en alguna foto de Acción Poética.

serio
Gabriel José de la Concordia García Márquez

Lo que quiero decir, es que no debemos esperar a que la gente muera para valorarlos como se merecen, hoy fue Gabo, mañana puede ser otra persona igual de importante y trascendente para el mundo y no debemos esperar a que fallezca para darle el reconocimiento que merece. Es una injusticia para su gran aporte. Van quedando pocos poetas legendarios en vida, en mi caso personal yo hablaría de Zurita, y quizás al revelar mi opinión, tal vez un poco agresiva, hayan más espacios ocupados para cuando venga a la FILZIC. Estas instancias culturales escasas y lejanamente rescatadas por la actualidad, son oportunidades que no podemos dejar pasar, nos puede servir de inspiración para algún día armarnos de valor y exhibir nuestros retratos de almas al mundo.

Rescatemos a las personas que aportan, no solo a los conocidos, si no que a todos los que de verdad valgan la pena salvar y unámonos en pos de la gratitud, del romanticismo y de lo mágico y extraño que tiene la poesía, esa que te eriza los pelos bruscamente al pasear por una frase significativa que nos hace sentido en el quehacer cotidiano.

 

 

 

 

Bibliografía: Marlise SIMONS: «Gabriel Márquez on love, plagues and politics», en el diario The New York Times, 21 de febrero de 1988, consultado el 2014-04-17.