Te has preguntado ¿por qué el Valle del Huasco es tan afortunado en su producción agrícola? Al poco andar una vez que cruces la ciudad de Vallenar, hallarás la respuesta, cuando aparezca frente a ti el hermoso embalse Santa Juana, que comienza a formarse en la comuna de Alto del Carmen. Su belleza emociona, sobre todo por sus aguas turquesas, las que bañan sus bordes formados principalmente por cerros.

Es el lugar perfecto para fotografiarse y hacer un pequeño alto en el camino. El embalse Santa Juana fue construido en 1990 con el objetivo de guardar agua de las lluvias y los deshielos para que no les falte a los agricultores durante los tiempos de escasez hídrica. Pero además de ser un aporte a la agricultura local, también es un hito turístico imperdible.

Una vez que pases el embalse comenzarás a sentir la mística del Alto del Carmen. El paisaje te avisará cuando entre cerros y quebradas aparezcan pequeños mantos verdes que te indican que ahí hay viñas y parronales. Una encajonada de montañas te avisa que ya llegaste.

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El pueblo es muy pintoresco, y a su centenaria iglesia la acompañan una plaza con juegos rústicos, casas coloniales y un restaurante de comida típica.

Pero si lo que quieres es vivir una aventura, o disfrutar en familia, Alto del Carmen tiene panoramas para todos los gustos y edades.

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Para la familia:

Si vas en familia te recomendamos ir al Valle de El Tránsito. Podrás visitar la Gran Casona de Chanchoquin Chico, la que cuenta con piscina y alojamiento con habitaciones familiares. Desde ahí puedes salir a recorrer el resto del valle, y conocer por ejemplo la Viña Armidita, donde podrás incluso participar de las labores típicas del lugar, como envasar pisco o pajarete, cosechar la uva o preparar tu propio cóctel.

Otro imperdible para la familia es el pueblo de El Tránsito donde además de degustar los deliciosos helados de nieve, podrás conocer la artesanía diaguita y recorrer la bella plaza que tiene en uno de sus extremos una vertiente de agua fresca y cristalina. Cuentan que es muy antigua, y sus habitantes la cuidan como un verdadero tesoro patrimonial.

Continuando por el camino y si sigues hacia la cordillera, tienes dos alternativas: visitar La Arena, un pequeño villorrio donde podrás tomar un tour en bicicleta y recorrer el sector; o visitar Pinte, un pueblo mágico que parece suspendido en el tiempo, y donde hallarás una sala museográfica, un sitio paleontológico, y la historia de un gigante que algún día vivió en el lugar. Cuando vayas a Pinte no te olvides de mirar hacia el este, y verás los cerros de colores y las imágenes fantásticas que se pueden apreciar en ese lugar.

Finalmente, cuando ya el camino casi termina, puedes visitar Juntas de Valeriano, tomar una cabalgata y comprar granos o harina tostada artesanalmente; o admirar artesanía en calabaza, eso sí tienes que llevarte una de recuerdo porque son hermosas. Todo está indicado en el camino.

Otro panorama para la familia es visitar el valle de San Félix, donde podrás visitar una granja familiar, una viña que produce pisco premium, unas artesanas muy especiales, y conocer más sobre el tradicional pajarete.

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Para los aventureros:

Y si estás pensando en vivir una aventura fascinante te contamos que además de hermosas quebradas, aguas cristalinas y cerros de colores, puedes conectarte con alguno de los operadores turísticos registrados del sector, y hacer un viaje que te aseguro será inolvidable.

Hay cabalgatas hacia unas lagunas maravillosas en la cordillera; un viaje a pie entre los cerros de Pinte y el valle de San Félix, recorridos en bicicleta y trekking de corta duración por sectores que te van a seducir desde el primer momento. Solo debes decidirte a vivir la experiencia.