Fondenor: ¿Verdadero desarrollo para el norte?

El levantamiento ciudadano en Aysén de hace unos meses atrás, liderado por Iván Fuentes, dejó en evidencia algo que muchos chilenos sabíamos, pero que los medios de comunicación y la clase política se negaba a tomar en consideración. El brutal abandono que sufren muchas regiones del país.

Este abandono hay que entenderlo bajo la perspectiva del centralismo político y económico que posee Chile, ya que, tanto los recursos como el desarrollo de políticas públicas emanan desde el gobierno central, despojando de cualquier capacidad de toma de decisión al gobierno local; habita un abandono político también, puesto que las autoridades son designadas por el Presidente de la República, como es el caso de Seremis, Intendente, Gobernador, Cores, etc.

O simplemente los partidos se reparten Chile por circunscripciones, según la importancia estratégica que estas supongan para el beneficio del partido. El caso más reciente lo protagoniza el ex Ministro del Interior Edmundo Pérez Yoma, el cual “retorna” a Antofagasta como carta senatorial por la DC. Claramente, esta arremetida de la DC con una “carta importante”, busca recobrar votos en la región, manteniendo el statu quo y la lógica de los liderazgos de antaño, todo esto maquineado por  una campaña de promoción por los medios de comunicación, apelando al hecho de que Pérez Yoma nació en Antofagasta.

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Se ha hablado mucho últimamente de la deuda histórica que tiene Chile con el Norte, especialmente con aquellas localidades que han tenido que aguantar la contaminación constante de termoeléctricas al medio ambiente, afectando la calidad de vida mucha gente; traslados masivos; sequías; déficit de atención en materia de cobertura de salud y educación. Es por ello que el anuncio del gobierno sobre FONDENOR atrajo tantas miradas, sin embargo, la respuesta del ejecutivo sigue siendo insuficiente.

No se trata de ninguna forma de achacar al gobierno de Sebastián Piñera la culpa, puesto que este es un tema que lleva años dilatándose, y los gobiernos de la Concertación no se atrevieron a modificar y repartir la torta de manera más equitativa, poco les importó en su momento la contaminación y la baja calidad de vida de muchas ciudades.

Sin embargo, lo que se critica a este gobierno en particular, es el reiterado uso de la exageración en materia comunicacional para promocionar “grandes cambios o reformas”, cuando en la realidad, distan mucho de ser aquello que el oficialismo anuncia con bombos y platillos.

Más allá de que en el oficialismo, existan autoridades que critiquen la constante negativa de Alcalde de Calama, Sr. Velásquez, tildándolo de oportunista y negativo, lo importante es que la negación al FONDENOR se produce debido a la insuficiencia de los recursos que se destinan a las regiones mineras. No se puede seguir aguantando ser ignorados y pretender callar con migajas arrojadas desde el gobierno Central, las voces de toda una sociedad que ha sido históricamente puesta por detrás de los grandes intereses empresariales y privados.

Algunas cifras

 El proyecto de Fondenor (Boletín N. 8272-08) anunciado por el gobierno, entró en tramitación legislativa, el pasado 2 de Mayo, concretamente al Senado, sin ningún tipo de urgencia. Y de acuerdo a lo establecido en el documento del proyecto, se proponen entregar:

  • US$ 225,4 millones a repartir entre las comunas mineras (originalmente sin considerar Antofagasta) por un periodo de 13 años.
  •  El total a repartir por año, sería de US$ 16.700.000
  •  Se establece un tope de US$ 3.000.000 como máximo a repartir por región, con el fin de mantener la proporcionalidad
  •  Los criterios de distribución estarán basados en el porcentaje de población de cada comuna.

Pero ¿Cuáles son las comunas mineras según el gobierno? O dicho de otra forma ¿De qué forma se determinará qué regiones podrán optar al fondo? Por región minera se entienden aquellas que cumplen con el requisito establecido en el inciso segundo del artículo primero transitorio del Decreto Supremo Nº 746 del Ministerio de Hacienda de 2011, esto es, aquellas cuyo indicador de importancia de la actividad minera sea superior a 2,5 por ciento. Este indicador equivale al cociente entre el producto interno bruto minero regional, incluyendo a la minería del petróleo y gas natural, y el producto interno bruto regional.

La idea de crear un Fondo de DESARROLLO para el norte, implica más que entregar dinero para la creación de un par de plazas y parques para la ciudad. Se supone que deben incluirse dentro del programa de mejoras de la comuna, pero en el fondo, se trata de devolver dignidad a la sociedad, de dotar con una identidad propia a aquellas comunas que sirven de plataforma mundial de la minería, se trata de atraer inversión no sólo de la Minería, sino que, transformarlas en lugares de esparcimiento ciudadano, estando a la altura de lo que implica ser una “región minera”.

La meca de la minería es entonces Santiago, puesto que la feria de la minería se realiza en Espacio Riesco, en un lugar cubierto de alfombra y pastos, sin la posibilidad de ensuciarse los pies con polvo, producto del crudo clima de la zona.

El Alcalde de Calama fue enfático. Codelco obtiene utilidades que bordean los US$ 3900 Millones anuales, Calama pide el 5% anual de esta utilidades, es decir, US$ 200 millones al año que quedarían en la ciudad, entendiendo que Codelco Radomiro Tomic, situado en suelo calameño, aporta con US$ 15 millones anuales a las arcas del Estado de Chile. La cifras entre lo que el Gobierno propone, y las regiones mineras piden, distan mucho de hallar un punto de consenso.

Seguir entendiendo los problemas y realidades de las regiones, bajo la perspectiva del centralismo, sólo va a favorecer para incrementar las situaciones de tensión social, tal cual ha sucedido en Aysén, Petorca y ahora en Calama. El gobierno se comporta de forma mezquina y ruin, y evidentemente no parece entender los verdaderos problemas de las regiones de Arica y Parinacota, Iquique, Antofagasta y Atacama.

El Fondenor no está a la altura de lo requerido, no salda la deuda con el Norte de Chile, tampoco permite dar ataco a la serie de problemas que existen, como la contaminación ambiental, caso emblemático del Río Loa, el cual se encuentra contaminado y seco; contaminación del agua en la región de Antofagasta; contaminación en los puertos de Tocopilla y  Mejillones; falta de políticas públicas enfocadas a enfrentar el tema migratorio; sequías en la región de Atacama; aumento del precio de frutas y verduras, etc. O si lo queremos ver a un nivel más local, cerca de 60.000 personas flotantes en Calama; presupuestos municipal con déficit; poblaciones con alarmantes niveles de precariedad, falta de universidad estatal (en el caso de Calama), creación de lugares de esparcimiento, fortalecimiento de la cultura y la mejora desde lo más básico, como son las veredas y calles pavimentadas.

Mientras en Santiago, se permiten levantar Torres Tinanium y Costanera Center, desarrollándose millonarias obras de mitigación; se sigue inyectando dinero al Transantiago; o se da luz verde a gigantescas obras como son la ampliación de la red Metro (Línea 3 y Línea 6) con una inversión de US$ 2.758 millones; la instalación de aire acondicionado en el metro y el Transantiago, el norte sigue en su hermosa y cobriza lejanía, despertando de un letargo de décadas, para por fin poner en la agenda un tema que concierne a todos, es decir, el desarrollo de un proyecto país, apostando por una mejor distribución de las platas, oportunidades y una vuelta a la dignidad de sus habitantes.

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