La tendenciosa cobertura de la prensa oficialista que indigna a los estudiantes

En Chile la mayor parte de los canales de televisión y la prensa escrita, están controlados por un solo sector político y son los grandes aliados del gobierno de Sebastián Piñera.

Imagine usted que luego de recibir toda clase de críticas y de que lo dieran por derrotado, su equipo favorito da una cátedra de fútbol y golea a su archirival, tapando muchas bocas. Sin embargo, pocos segundos antes del término del encuentro, el jugador indisciplinado de siempre, pega una fea patada, se gana tarjeta roja y abandona furioso el campo.

Terminado el encuentro, usted enciende la televisión y se da cuenta que la noticia no es el triunfo de su equipo, con suerte se menciona el resultado del partido, no hay un compacto de los goles, ni hablar de las jugadas destacadas. Los comentaristas no muestran la tabla de posiciones, ni menos, realizan un análisis de la previa al encuentro y de lo que significa este triunfo.

Por el contrario, lo único que ve son tomas repetitivas y desde todos los ángulos de la patada, las reacciones por lo que hace el jugador luego de su expulsión, videos exclusivos mostrando la furia del expulsado, opiniones de la hinchada contraria sobre la patada, incluso expertos hablando de lo que implica dar una patada. Cambia de canal y se encuentra con políticos llamando a que cierren su equipo por tener ese tipo de jugadores, e incluso uno que otro con posturas tan extremistas, como llamar a prohibir el fútbol porque genera hechos de violencia.

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Al día siguiente, el tema central en los diarios sigue siendo la patada, la indisciplina, lo violento y malo para la sociedad que es el fútbol e incluso algún medio farandulero saca una portada con la chica reality de moda criticando a los jugadores de su equipo, mientras que el “decano” publica sendas entrevistas a tramposos jugadores del equipo contrario, que niegan el triunfo de los “violentos”  y alegan que el triunfo les pertenece a ellos. Sólo en el cable puede encontrar, gracias a la prensa extranjera, algo más cercano a una cobertura de lo que fue el partido.

Precisamente eso es lo que sienten los estudiantes de nuestro país, ante la tendenciosa cobertura de gran parte de la prensa chilena a las movilizaciones estudiantiles. El pasado jueves, cientos de miles de jóvenes salieron a las calles de todo Chile, demostrando en forma clara y contundente, que el movimiento estudiantil sigue siendo fuerte y multitudinario, echando de este modo por tierra las teorías que durante meses, han intentado levantar por todos los medios, algunos reputados miembros del oficialismo.

Recopilación realizada por OtraPrensa.com

Se trató de manifestaciones ejemplares, alegres, creativas y coloridas, que mostraron al mundo una vez más, la grandeza del futuro de Chile. Sin embargo, también existieron unos ¿200? ¿500? ¿mil? que asistieron a protagonizar enfrentamientos con la fuerza pública, provocando desmanes sin tener ninguna consideración con el llamado de los propios dirigentes estudiantiles, a manifestarse en forma pacífica.

No obstante, en los noticiarios y diarios chilenos, el tema a considerar respecto a este Paro Nacional, no fue otro que el de la violencia, las piedras, los saqueos de una minoría.

Se omitió casi totalmente el tema de la masiva concurrencia, que además fue ejemplar, si consideramos que 500 violentos entre 120 mil pacíficos, nos habla de más de un 99,5% de estudiantes que se expresó en forma pacífica, pero ellos, los jóvenes de Chile, no fueron noticia en la prensa chilena, a diferencia de la prensa internacional.

No se trata aquí de llamar a que los hechos de violencia no sean cubiertos ni denunciados por la prensa. Pero si, que se cumpla la función periodística con responsabilidad social, informando los hechos con todos sus matices, ponderándolos además adecuadamente.

¿Saben los periodistas chilenos hacer este tipo de diferencias? Claro que sí. Siguiendo el ejemplo del partido de fútbol, fíjese como los profesionales de las comunicaciones saben distinguir perfectamente lo futbolístico de lo extra futbolístico, realizando notas donde se remiten expresamente a lo que importa, el resultado, jugadas, goles, tratando como un tema completamente aparte otras incidencias como gestos, patadas, o el enojo de algún jugador, esto último además, sólo si se trata de algo gravitante en el resultado o si es alguna personalidad importante.

También saben distinguir perfectamente estas diferencias cuando se trata de manifestaciones sociales en otras partes del mundo. Por ejemplo, tome nota de cuantas veces se menciona la palabra ‘represión’ en  los reportes de prensa sobre Siria o Bolivia, donde además se menciona algo muy importante: Por qué está la gente en la calle. Sin embargo, la palabra ‘represión’ y la versión de los manifestantes parece estar vetada cuando se trata de cubrir noticias que suceden en nuestro país.  ¿Olvidan involuntariamente los periodistas el profesionalismo cuando se trata de Chile? Claro que no.

Eso es lo que agrava la falta. Queda en evidencia ante el país, que esta sesgada cobertura contra los jóvenes de Chile, no es ninguna casualidad. Se trata de una campaña odiosa, totalmente premeditada e inspirada en fines políticos , que no tiene otro objetivo más que debilitar el movimiento estudiantil, para proteger a los auténticos delincuentes que en este momento siguen lucrando de los bolsillos de los estudiantes chilenos y sus familias, financiando con parte de estos recursos a ciertos medios con publicidad.

Con esta imagen, los estudiantes se burlan de la tendenciosa cobertura de algunos medios.

Al observar como buena parte de los medios silencian la pluralidad de visiones e implicancias y el contexto de un hecho, para mostar sólo una parte de ellos, se está cometiendo ante los ojos de Chile y el mundo, uno de los más vergonzantes y preocupantes atentados a la libertad de expresión en los últimos años y por esta razón, resulta vital que las autoridades tomen medidas en forma urgente para procurar el surgimiento y el apoyo económico a nuevos medios, nuevas voces, que permitan a la prensa chilena democratizarse y diversificarse, para avanzar hacia el pluralismo.

De no ser así, la prensa tradicional chilena está condenada a seguir cayendo, al igual que la clase política, en el más completo descrédito y total rechazo ciudadano, volviendo además inevitable que los grupos más radicales y violentos, sigan atacando a periodistas que ninguna culpa tienen de las dogmáticas posiciones ideológicas que insisten en sostener a ultranza las pocas manos que manejan la mayoría de los medios de comunicación.

Posiciones en extremo neoliberales en materia económica y ultraconservadoras en lo moral, que aunque cuestionables e impopulares, tienen todo el derecho a defender y expresar, pero siempre considerando, que en una sociedad que se precie democrática,  las otras opiniones son igual de válidas e importantes, más aún si se trata de la mayoría del país. Algo que en un medio de prensa, debe ser más que tomado en cuenta por todo comunicador auténticamente comprometido con la verdad.