El regreso de la derrota y la frustración al fútbol chileno

Se consolida la involución en el juego de la selección nacional desde que algunos dirigentes del fútbol chileno precipitaran la partida del técnico Marcelo Bielsa por razones políticas y fines de lucro.

La selección chilena de fútbol perdió este domingo por 2 goles a 1 frente a su similar de Venezuela y quedó eliminada en cuartos de final de la Copa América 2011, consolidando la involución en el juego de la selección nacional desde que algunos dirigentes del fútbol chileno precipitaran la partida del técnico Marcelo Bielsa .

Los dirigidos por el técnico Claudio Borghi, comenzaron el encuentro sin ideas ni juego asociado, replegándose en su propio campo e intentando acercándose al arco rival por medio del pelotazo. Por su parte, Venezuela aprovechó una pelota detenida servida por Arango, que Vizcarrondo conectó de cabeza para colocar el 1 a 0 de Venezuela.

En el segundo tiempo y junto con el ingreso de Jorge Valdivia, “La Roja” logró una mayor vocación ofensiva y presionó al conjunto venezolano contra su arco, propiciándose claras ocasiones de gol, pero el palo salvó dos veces a Venezuela. La presión chilena tuvo su recompensa a los 23 minutos del segundo tiempo, cuando Alexis Sanchez ganó la línea de fondo y envió un centro atrás para que Humberto “Chupete” Suazo fusilara al portero Vega.

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De ahí en mas Chile salió en busca del gol de la victoria, sin embargo, un nuevo tiro libre servido por Arango no pudo ser controlado por el portero Claudio Bravo, quien dio rebote para que Cichero colocara el 2 a 1 a favor de Venezuela, que silenció a los más de 20.000 chilenos presentes en el estadio Bicentenario de San Juan. La tragedia aumentó con la expulsión de Gary Medel.

No obstante estar abajo en el marcador, Chile contaba con argumentos para dar vuelta el partido, pero un corte de luz hizo que el polémico árbitro Carlos Vera, detuviera el encuentro por más de dos minutos, lo cual le vino a Venezuela como un regalo para enfriar el partido.

De allí en más, los últimos minutos parecieron traídos directamente desde los peores tiempos de “La Roja”: Contra el marcador por no haber salido a ganar el encuentro desde un principio, jugando al pelotazo desesperado que terminó siendo ineficaz contra un rival que se dedico a golpear y enfriar el encuentro, sumado a un árbitro que no otorgó los minutos de adición correspondientes a las constantes interrupciones del juego.

Lápida para “La Roja” y también la muestra definitiva de como un equipo que había logrado una gran evolución y un posicionamiento como uno de los favoritos para ganar esta Copa América, terminó sucumbiendo antes las ambiciones políticas y de poder que cerraron un ciclo virtuoso, para terminar volviendo al clásico juego lento, conservador, sin generar presión a los rivales y con un planteamiento táctico que solo fue mejorado cuando se estaba en desventaja, no alcanzando para superar a un rival abordable, pese al gran esfuerzo y la amplia calidad de los jugadores.