¿Qué es lo que esconde Pérez-Yoma y Compañía?

En la Quinta región de Valparaíso, se ubica la provincia de Petorca, la cual contiene las comunas de La Ligua; Cabildo; Zapallar; Papudo; Petorca. Esta provincia posee una población aproximada de 70.000 habitantes, y más allá de esos deliciosos, y tan populares dulces de la zona, o la fabricación de chalecos que identifican y forman parte de la identidad de aquellas localidades, la provincia de Petorca no es nombrada en los medios de comunicación, salvo para estos reportajes de domingo por la tarde, confinados a un horario en dónde no molesten a realitys y tanta pelotera televisiva de semana.

Sin embargo, en la provincia de Petorca la realidad sigue funcionando, al igual que en el resto del país. Los problemas aquejan a su gente tal como sucede en Arica o en Aysén, la diferencia es que muy a su pesar, la gente de Cabildo, La Ligua y Petorca, no posee un Iván Fuentes, ni llaman la atención de Camila Vallejo para que los visite. Lamentablemente para toda esta comunidad, el profundo problema que los aqueja, no despierta el interés de los medios de comunicación más influyentes, siendo que el tema en discusión, implica a conocidos personajes del mundo político, y un elemento imprescindible para la prosperidad del ser humano: el agua.

Y es que a las altas temperaturas, ahora se le debe sumar otro problema: la usurpación de la escasa agua, la cual sirve como riego para campos de cosechas y consumo humano. Prácticamente los habitantes de Petorca y La Ligua, están en pie de guerra, mientras que la Provincia enfrenta un duro escenario, en donde algunos espetan, “contra todo pronóstico”. Pero la pregunta más válida que merece hacerse es ¿Contra quién(es) batalla la provincia de Petorca?

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Según el Gobernador de Petorca, Gonzalo Miquel, se han construido instalaciones para “desviar de forma ilegal el curso de las aguas”[1], mientras que agricultores se organizan bajo la Asociación Gremial Modatima (Movimiento en defensa del agua, tierra y medioambiente). De esta forma, por medio de un trabajo conjunto entre autoridades regionales, los habitantes de la provincia y la DGA (Dirección General de Aguas) por medio de fiscalizaciones desde el año 2011, comenzó un trabajo en conjunto que arrojó alarmantes resultados: construcción de seis drenes de 18 metros de profundidad en el Estero Los Ángeles, intervenido por particulares; tres construcciones ilegales de usurpación de agua en la caja del río entre Cabildo y La Ligua. Lo más preocupante ha sido que los resultados de las fiscalizaciones del DGA indican que estos particulares, resultan ser Edmundo Pérez-Yoma (DC), ex Ministro del Interior de la ex Presidente Bachelet; el Honorable Diputado Eduardo Cerda (DC), y el ex Intendente Marcelo Trivelli.

Desprolijidades, contradicciones e influencias.

El ex Ministro de Estado es dueño de un predio agrícola llamado “El Cóndor”, en dónde, según el primer informe de la DGA, se ubicaría una captación de agua subterránea, además se constató la modificación del cauce del estero para efectos de plantación de árboles. Paralelamente el predio de Pérez Yoma posee otra captación abastecida por medio  de tuberías de una extensión de 1000 metros provenientes de una propiedad privada, perteneciente a César Olguín. Como si no fuese poco, el informe de la DGA, además, establece que en el sitio “Los Graneros”, propiedad de Osvaldo Junemann, cuñado de Pérez Yoma, se encontraron vestigios de una construcción de un dren en el cauce del Río La Ligua, la cual alimentaría 42 pozos y nueve microembalses.

A pesar de los datos recogidos, esta no sería la primera polémica de Pérez Yoma en este tema, ya que, en el 2008, el dirigente sindical Hugo Díaz, acusó al ex Ministro de apropiación indebida de agua para su fundo “Los Guindos” (2600 hectáreas con paltos y cítricos, para exportación a Estados Unidos y Europa). Mientras que el 14 de noviembre de 2011, la Cámara de Diputados, por medio de una comisión investigadora analizaba el tema esperando que Pérez Yoma colaborara asistiendo a la comisión, lo cual nunca sucedió. Además de aquel desafortunado acto, se debe agregar la imposibilidad de la comisión a entrar al fundo del ex Ministro para inspeccionar, al negársele la entrada.

Otro de los políticos sindicados, es el ex Intendente Marcelo Trivelli. Se le acusa de la construcción de un pozo y dren alimentador, por medio de su agrícola “Liguana”. Junto a Trivelli, el Diputado Cerda también posee a su haber una captación de agua subterránea, con su correspondiente dren, específicamente en la agrícola “Pililen”. Además, el Honorable Diputado debió auto inhabilitarse de la sesión de la Comisión Investigadora sobre la extracción ilegal de aguas.

Mientras la DGA elabora un siguiente informe, y el Ministerio Público de Valparaíso ha acogido una denuncia por usurpación de aguas, una serie de irregularidades y hechos curiosos se han suscitado. Como la renuncia del gobernador de Petorca, Gonzalo Miquel, por presuntas presiones políticas; el silencio de Pérez Yoma y su reiterada conducta a no asistir a la Comisión investigadora. No nos equivoquemos, el ex Ministro ha acusado una “caza de brujas”, similar declaración a la que dio, post terremoto de 27 de Febrero, cuando se perseguían responsabilidades ante la descoordinación del Gobierno, lo cual fue muy irresponsable, teniendo en cuenta el número de víctimas producto del tsunami y terremoto, desligando responsabilidades. Al parecer la ex autoridad prefiere no asumir culpas.

Por su parte René Alinco, que forma parte de la comisión, acusa presiones de poderes fácticos o influencias externas que bloquean cualquier avance de la Comisión, a pesar de estas declaraciones, Alinco no posee pruebas que respalden sus declaraciones. Implícitamente, Alinco se refiere conexiones, nexos, conversaciones de Pérez Yoma con el mundo político y con aquellos grandes que son capaces de entorpecer, demorar e incluso detener una investigación, o influir en un fallo favorable, después de todo, fue Ministro del Interior, y algún trato especial espera Edmundo que se le dé por haber servido al país.

Como si fuera poco, la actual institucionalidad sobre el Código de Aguas, permite que la Dirección General de Aguas, entregue derechos de aguas según su criterio, privilegiando a las grandes empresas sobre el campesinado común y ordinario. Parece extraño entonces, que en una zona en donde se ha decretado crisis agrícola, y los ríos Petorca y Ligua se encuentran prácticamente agotados y saturados. Los resultados negativos son en gran medida para el pequeño agricultor, cerca de un 60% de pérdidas, fundamentalmente de paltos. A diferencia de los señores Cerda, Pérez Yoma, Trivelli, el agricultor pequeño y anónimo no posee acciones, porcentajes ni acciones, solo cuenta con lo que puede extraer y comerciar. Mientras los empresarios, invierten, cambian de rubro, y poseen la institucionalidad a su favor, el ciudadano a pie empobrece su calidad de vida, pierde trabajo y ve como el ecosistema a su alrededor, los ríos, la vegetación se deteriora progresivamente.

Ante este negro escenario, la palabras de Alinco parecen ser proféticas, las presiones externas y la poca voluntad, junto a realizar las cosas a tirones y de forma apresurada, hace pensar que no se llegará a buen puerto. Ahora la justicia debe fallar, esperemos que esta se mantenga firme y sea capaza de proteger a los ciudadanos, habitantes de la zona por generaciones. A su vez, es tiempo para modificar la Ley de Aguas. Sin embargo lo más preocupante, es que queda en evidencia la falta de una política hídrica en Chile. La inexistencia de un proyecto a largo plazo, que permita equilibrar el consumo de agua entre habitantes y el uso para empresas, un proyecto que evite que regiones como Atacama y Valparaíso se encuentren con crisis hídrica. De esta forma, la clase política y el poder judicial tienen una tarea titánica, proteger a los ciudadanos comunes sobre los grandes apellidos, sobre el lobby y las conversaciones de pasillo. La razón indica que es lo correcto, el problema es que en política, las decisiones se mueven en torno al interés, los favores y el amiguismo mas no a lo necesario o justo.