Demanda en la Haya y la excesiva confianza de La Moneda

Desde Palacio se puede palpar la confianza. No se vislumbra ni una gota de preocupación, no hemos visto al Ministro Chadwick esbozar una declaración ante la necesidad de protegerse de los ataques de la prensa, o de la oposición.

Tampoco se ha visto mucho interés por la clase política a referirse al tema, siquiera los medios de comunicación visual e impresos han hecho alusión al tema, se salvan de esta nómina un par de medios de información electrónicos y una que otra radio.

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En resumen, existen pocos que hablan públicamente sobre este tema, sin embargo, a nivel de conversaciones de pasillos, cafés y rumores, es mucho lo que se comenta, principalmente, y a diferencia del optimismo de La Moneda, con mucha preocupación al respecto. Me refiero al tema del litigio en la Corte Internacional de la Haya, en donde Chile actualmente se encuentra demandado por Perú, en la búsqueda de un establecimiento de los límites marítimos entre los dos Estados.

Esta demanda data del año 2008, cuando el Perú denunció que los límites marítimos con Chile no se encontraban debidamente delimitados, a pesar, de que el Estado chileno respalda su tesis con dos convenios bilaterales firmados en la década del cincuenta de forma voluntaria por ambos países. Específicamente el tratado de 1952[1], el cual:

“Aprueba las declaraciones entre Chile, Perú y Ecuador, concertados en la primera conferencia sobre explotación y conservación de las riquezas marítimas del pacífico sur (Declaración de Santiago, firmada en 1952). Ministerio de Relaciones Exteriores.”

Mientras que el segundo tratado firmado es un convenio sobre zona especial fronteriza marítima, firmado en 1954. Ministerio de Relaciones Exteriores (ver documento)

Paralelamente, Perú contra argumenta diciendo que esos tratados se refieren sólo a convenios de pesca y no fijación de límites marítimos. Pero antes de pasar de lleno a la crítica sobre el exceso de confianza de La Moneda, es importante repasar brevemente cuales son las dos tesis en conflicto.

Para Chile, la delimitación con Perú comienza desde el suelo, específicamente desde el Hito 1, en donde termina la Línea Concordia. A partir de allí se traza una línea horizontal hacia el mar, la cual toma el paralelo. Mientras que para Perú, el Hito 1 no es una línea horizontal, sino que, una línea equidistante con dirección al suroeste y prolongación al mar. El punto de conflicto es cómo se llega desde el Hito 1 al mar.

Para Chile, desde el Hito 1 nace una línea paralela al mar, mientras que para el Perú, desde el Hito 1, la línea se inclina en dirección al sur antes de llegar al mar. Si la demanda peruana llega a ser tomada en consideración, obtendría unos 35.000 kilómetros cuadrados de mar que hasta el momento, están bajo la jurisdicción chilena.

Pero ¿Cuáles son las razones para decir que habita un exceso de confianza en La Moneda? Primero, ha quedado demostrado de forma explícita que la política exterior de Chile, bajo el mandato de Sebastián Piñera ha tomado un enfoque netamente comercial o económico, en vez de uno político.

El mejor y más evidente ejemplo de ello, es la designación del Canciller Alfredo Moreno, el cual posee muy pocos atributos para liderar el Ministerio de Relaciones Exteriores, puesto que no cuenta con una trayectoria en política exterior, lo cual fue enfatizado por muchos medios de comunicación al momento de su nombramiento, siendo una sorpresa total.

Principalmente, la expertise de Moreno recae en que es un hombre salido del mundo empresarial, los negocios. Cumpliendo con el perfil de la mayoría de los empleados del Presidente, el Canciller es Ingeniero civil de la Universidad Católica, con Master de la Universidad de Chicago, siendo Presidente del Icare por el periodo 2005 – 2006; accionista y director de Cruzados SADP, sociedad que controla el club deportivo Católica; fue Director de Fallabella y de la Fundación Teletón; además de ser accionista de Telemercados Europa y trabajar en su tiempo para el conocido grupo “Cruzat”.

Queda en claro que el Presidente decidió con este nombramiento, enfatizar una agenda comercial. Lamentablemente, Chile presenta serios problemas vecinales, de índole no comercial, sino que, políticos, específicamente con Perú, Bolivia y Argentina ¿O acaso se ha olvidado el problema que tenemos con los “Campos de hielo sur”?

Alfredo Moreno

La segunda razón, e igualmente grave, es la floja actividad diplomática que Chile ha llevado a cabo en Holanda, ya que, según el criterio del Ministerio de Relaciones Exteriores, este es un tema legal, por ende, es de competencia de los abogados encargarse de gestionar y elaborar los argumentos que defenderán a Chile en La Haya, argumentos dicho sea de paso, descansan en documentos firmados entre Estados, de forma voluntaria y conforme a negociaciones que escaparon de cualquier influencia directa en su decisión.

Visto de esa manera, pareciera ser que para Chile, esto representa un mero trámite legal de alto nivel, más aún con los tratados firmados por ambas naciones, y considerando el respeto que los Estados otorgan al derecho internacional, no hay mucho de qué preocuparse. Sin embargo, habita un problema, al cual los medios de comunicación y el gobierno dan poco espacio, y es la imagen que Perú ha instalado en Holanda, por medio de una fuerte arremetida diplomática hacia los jueces y la Corte. Es la imagen de Chile como mal vecino, el vecino agresor, armamentista y prepotente, basado todo en el tema de la equidad.

Estos argumentos que Perú ha esgrimido han sido notificados por medio de oficios desde La Haya por el agente chileno Juan Martabic Scaff, en variadas ocasiones hacia la Cancillería, pero no ha habido mayor preocupación al respecto. El gobierno chileno, no ha hecho nada por mejorar la imagen internacional que se tiene de nosotros, y esto, le ha restado muchos puntos en el Tribunal de la Haya.

La tercera y última razón para presumir del exceso de confianza de Palacio, es el arrogante abandono de las redes diplomáticas que se gestionaron durante los últimos veinte años. Esto básicamente porque el tema es visto desde una perspectiva netamente legal. Ha habido incluso, ofrecimientos gratuitos, de diplomáticos y agentes que sirvieron durante la Concertación, para influir directamente y llevar a cabo una agenda política en La Haya, de cierta manera, para recobrar el enorme espacio que Chile ha perdido frente Perú, pero todo esto ha sido absurdamente ignorado.

De esta forma, queda muy en claro la falta de visión y prospectiva que el Gobierno tiene en la materia, puesto que, la imagen chilena que Perú ha instalado está surtiendo efecto. Es solo cuestión de imaginar que, si tenemos una demanda de un país en una corte Internacional de Justicia, paralelamente tenemos tensas relaciones con Bolivia, que ya ha amenazado con demandarnos ante la misma Corte. Entonces ¿Qué imagen precisamente podrían formarse los jueces de la Haya? ¿Influenciará la imagen de un Chile agresivo el dictamen de la corte?

En un dato no menor, Chile se comprometió con Perú, a eliminar las minas antipersonales que existen en la frontera, con un plazo al año 2012, y hasta la fecha nuestro país no ha realizado tal labor. Lo cual ha sido tomado por Perú como otro elemento para potenciar la imagen de un Chile desinteresado y déspota. Más aún, cabe recordar las desafortunadas declaraciones de Andrés Allamand, amenazando con el poderío Militar chileno a Perú como medida disuasiva.

Es importante considerar la geopolítica chilena y las estrategias que nuestro país tiene a su favor. Ya que, por una cuestión “ideológica”, Colombia sería técnicamente nuestro único aliado en la región.

A pesar de contar con el apoyo de Ecuador en el tema legal del convenio firmado entre los tres países, este junto a Perú y Bolivia forman parte de lo que conocemos como socialismo del siglo XXI, mientras Chile se queda aislado, apostando por una integración menos que parcial en lo económico y nulo en lo político. Tampoco ha existido la habilidad para amarrar a Argentina como un país que apoye la tesis chilena, y lo que es peor, Chile al parecer se ha olvidado del gigante de América Latina. Brasil, el cual apoya a Perú en este litigio, y considerando la importancia que posee actualmente Brasil, es muy posible que su apoyo refuerce aún más la imagen peruana, mientras Chile al parecer vive en su perfecto aislacionismo.

Por último, es de suma importancia que se informe debidamente a la sociedad respecto a este delicado tema, ya que, si Chile llegase a perder el litigio, tiene el deber institucional como República Democrática y respetuosa de los convenios y tratados suscritos en el Derecho Internacional, de acatar el dictamen final de la Corte. Es preocupante, observar que según la última encuesta ADIMARK, un 64% aprueba la gestión del gobierno en las relaciones internacionales, pues, al parecer muchos desconocen la forma con que se está manejando el tema, y la inexistencia de una agenda política con nuestros vecinos.

Ya lo decía el Abogado y experto en temas chileno – peruanos, José Rodríguez Elizondo, las autoridades deberían preparar a Chile para ser realistas respecto de una posible decisión adversa al país, mientras Perú incluso informa a su ciudadanía el para qué y el por qué Perú demanda a Chile, en nuestro país el grado de desconocimiento sobre el litigio es abismante, refugiándose netamente en conceptos como la “falta de memoria del Perú” y peor aún, en un tono discriminatorio e ignorante contra peruanos, que se puede tantear todos los días en las calles de nuestro país, aumentando el resentimiento y la incomprensión, disfrazando falsamente el problema bajo ideas “nacionalistas y patrióticas”

¿Para qué entonces informar a la ciudadanía? ¿Para qué perder el tiempo respondiendo a Perú si podemos estar firmando acuerdos por Asía y fortaleciendo la economía o reuniéndonos con el Presidente Obama? Son solo peruanos. Esa es la excesiva confianza de Palacio.


[1] Extraído de la página Biblioteca del Congreso Nacional: http://www.bcn.cl/leyes_temas/leyes_por_tema.2006-02-06.5226650543

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