Últimamente en Chile se han visto distintos casos de homicidio, femicidio y parricidio a lo largo del país, cifras que no indican un reflejo claro al momento de observar cuantas personas han sido víctimas de tales atrocidades. Según el estudio mencionado anteriormente, en Latinoamérica el 80% de los delitos se cometen con armas de fuego legales e ilegales y que más de 2,5 millones de latinoamericanos han sido asesinados entre el año 2000 y 2016. La mayoría de ellos, producto de homicidios intencionales.

Referente en materias de seguridad en América Latina y académica de la Universidad de Santiago, la Dra. Lucía Dammert, señala que, en los últimos años, ha habido un aumento en esta tasa y eso requiere una investigación mayor, para determinar si estamos frente a una situación de violencia entre conocidos o se trata de un incremento del crimen organizado. “Se puede tener la mejor tecnología, pero si las instituciones no quieren intercambiar información, no sucederá nada”, refiriéndose a la implementación del Banco Unificado de Datos Criminales de Chile y su poca difusión.

Aunque la Dra. Dammert, miembro del Consejo Asesor de la ONU en Asuntos de Desarme, reconoce que Chile manifiesta menores cifras de homicidios que otros países del continente, señala que esto se debe en gran parte a factores geográficos y al modo de procesar estos números. “En primer lugar, tenemos menos homicidios porque estamos lejos de Estados Unidos y de las rutas del tráfico de drogas”.

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“La tecnología no solucionará los problemas de seguridad, pero sin duda permitirá avanzar con mayor certeza sobre las mejores formas de prevenir y controlar la violencia y el delito. De igual forma, se puede convertir en un aliado de los gobiernos para aumentar la efectividad y eficiencia de la inversión en seguridad”, concluye el estudio.