Daniela Romero Arévalo
Daniela Romero Arévalo

Llegó el gran día.

En el aire se siente, se respira huelga, estás últimas semanas han sido cómplices las sonrisas entre mujeres, el cansancio de estos meses de preparación ya se nota en nuestros cuerpos, pero tenemos la firme convicción de que nuestro país está despertando ¡al fin! y de manera definitiva.

Hoy compañeras víctimas de la dictadura, nos decían ¡chiquillas esto es gracias a ustedes, ustedes nos devolvieron a la vida! ¿Cómo no emocionarse?

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Ya a pocas horas de la huelga general y marchas convocadas,  son tantas cosas las que hay que decir ¿que cómo resumirlas en unas cuantas líneas? haré el intento.

Este 8M, las mujeres aullamos, queremos gritar, queremos decir que ya no somos sumisas y que todo esto no nos hace ser menos “señoritas” o malas madres. Yo, soy madre y la gente me mueve la cabeza cuando me ve en las manifestaciones con mi hija o los carabineros me “recomiendan” moverme porque estoy con la guagua, pero no entienden que estoy criando a una mujer fuerte, empoderada y con consciencia de clase.

El 2019 nos ha costado 10 femicidios y mañana salimos a la calle por todas las que no están, para que nunca más una nos falte, para dejar de normalizar el sentir miedo de caminar sola por la calle, para que de una vez por todas, los hombres entiendan que no queremos escuchar lo que su impulso animal nos quiere gritar cuando pasamos frente a ellos.

Este enfermo patriarcado nos tilda de caprichosas por decir lo que pensamos, por exigir nuestro derecho a decidir sobre “nuestro” cuerpo y por sobre todo, nos ve como cosas. A muchos les escuece que las mujeres dejemos de normalizar muchas conductas que precarizan nuestras vidas, que exijamos colaboración en nuestro maternaje y que no se nos juzgue por considerarnos iguales a los hombres.

Hoy es un día para conmemorar a todas aquellas que sentaron las bases para que nuestra lucha sea firme, para sentirnos orgullosas de ser mujeres, pero no mujeres tan solo por entregar vida, si no mujeres que pensamos y que cuestionamos todo, mujeres que llegaron a un consenso y que exigen cosas tan descabelladas como un trabajo digno, sí leyó bien, un trabajo digno e igualdad en los salarios.

Las mujeres,  no queremos ser protegidas, no queremos ser vistas como seres inferiores, como el sexo débil, queremos compañeros que caminen a nuestro lado, no queremos que nuestras hijas tengan el miedo que tenemos nosotras a que nos violen o nos maten, queremos que una niña sea niña y que no sea mujer a los 14 años por no poder abortar, porque extrañamente en este país a los 14 años eres muy chica para consumir alcohol, pero no para ser mamá y peor aún, a la fuerza.

Tenemos tantos motivos para hacer huelga, para gritar que aquí estamos, para mostrar nuestro descontento y esta rabia contenida por tantos años.

Y es que no me cabe la menor duda, éste 8M aunque a muchos les duela, será un día histórico.