La curva del coronavirus en la región sigue en alza. Especialmente grave es la situación en Calama, donde el aumento ha sido explosivo, pero ello no quiere decir que las cifras en el resto de la región no estén aumentando y dejen de ser preocupantes. En la ciudad de Antofagasta la curva del coronavirus no ha llegado a una meseta ni menos se ha reducido. Al contrario, sigue en alza el número de casos nuevos es de 72 en el último reporte, 62 en el reporte anterior, 30 hace una semana.

Tal como han indicado diversos especialistas, la razón principal de la situación que estamos viviendo es que en Chile no se tomaron medidas preventivas a tiempo, a diferencia de los países que adoptaron tempranamente cuarentenas totales cuando tenían pocos casos y ahora pueden comenzar a volver a la normalidad sin nuevas muertes que lamentar. Tal es el caso de países desarrollados como Nueva Zelanda o Noruega, pero también de países no más desarrollados que Chile, como Paraguay, Uruguay o Costa Rica.

Más que rebuscadas explicaciones que culpan del fracaso chileno a la población por motivos culturales, disciplinarios o raciales, sin ninguna base científica, la explicación real es mucho más evidente y sencilla. Es simple estadística. Un Gobierno que aplica cuarentena total para toda la población cuando tiene 10 casos, tiene una tarea mucho más facil a la hora de aislar a esos 10 contagiados y sus contactos estrechos, a la vez que es menos probable que el porcentaje de personas sanas que no cumplan con la cuarentena se puedan encontrar con alguna de esas 10 personas y contagiarse.

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Por el contrario, un Gobierno que aplica cuarentena (selectiva y parcial además) cuando hay varios cientos o miles de casos y muchos de ellos sin trazabilidad, tiene una labor mucho más dificil para fiscalizar y hacer seguimiento del aislamiento de cada uno de los contagiados y sus contactos, además de ser más probable que el porcentaje de personas sanas que no cumplan con la cuarentena, ya sea porque no quieren o no pueden por motivos laborales o económicos, se puedan encontrar con alguno de los miles de casos detectados o no y contagiarse, propagando la enfermedad.

Esto último es lo que pasó en Chile y el grupo de países que tienen más casos en el mundo, y sin duda hay mucha responsabilidad de quienes no tomaron medidas a tiempo, desoyendo los consejos de la comunidad científica y médica que a nivel mundial, con mucha anticipación sugirió una estrategia preventiva y cuarentena total cuando habían pocos casos, en lugar de la estrategia reactiva de cuarentenas parciales y selectivas según aumentaban los casos en cada comuna, modelos que “se derrumbaron como un castillo de naipes” tal como reconociera la propia autoridad de salud antes de dimitir de su cargo.

Es especialmente peligroso y dañino para Chile que hoy en día algunos sectores se atrincheren en la ideología, aspiraciones electorales o lealtades a partidos políticos insistiendo en responsabilizar a la población y ensalzando a quienes tenían el deber de gobernar, conducir y cuidar a esa población, llevando al país por un camino que lamentablemente, resultó ser el equivocado.

Este no es momento de defensas corporativas a Ministros, ex Ministros o Presidentes por simpatías políticas, ni menos de culpar, apuntar con el dedo y desmoralizar a los ciudadanos. Al contrario, lo que se espera de las autoridades es que dejen sus colores a un lado, asuman el fracaso de su estrategia, se abran de verdad al diálogo y se pongan la camiseta de Chile, dando ánimo a las personas y ayuda para enfrentar lo que viene, porque debido a las malas decisiones que se tomaron y que tristemente ya no podemos cambiar, tendremos que mantener el confinamiento por un buen tiempo.

Evolución de los casos de coronavirus en la Región de Antofagasta.