De Orwell y su “critica” al Estalinismo

Conocido es el libro “Rebelión en la Granja” publicado en 1945 por el prominente escritor Hindú-Ingles George Orwell (Eric Blair). Novela/Fabula satírica que nos intenta presentar una particular situación mediante una alegoría con uno de los procesos históricos más importantes del siglo XX; La revolución rusa, con la derrota de 1905 hasta aquel episodio del 25 de octubre de 1917 marcó un ascenso en la lucha de los explotados y oprimidos a nivel mundial, tanto así que el escritor intentó desentrañar de la manera más fiel lo que fue y significó toda la lucha de miles por levantar el primer estado obrero en la historia. Orwell nos muestra una manera diferente de presenciar y comprender los últimos años  de lo que fue todo este complejo proceso cultural, social, económico y político que contrajo por esencia la liberación de toda la clase obrera  y sectores oprimidos de -hasta ese momento- Rusia.

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La granja del señor Jones no mantenía felices a los animales de corral; gallinas, patos, vacas, perros, caballos, cerdos y un burro convivían frente  a la desigual condición que les entregaban los humanos: hacinamiento, malos tratos y en última instancia una muerte segura por distintas razones que parecían “convenientes” al granjero. Ante esto, el cerdo mayor (animal que “personifica” a Lenin) en su último aliento (Lenin muere en 1924 a causa de un tercer derrame cerebral) reúne a cada uno de los animales de la granja, dando las ultimas directrices del porvenir de la granja; para ello define 7 leyes o mandamientos del “animalismo”, asimilando lo que es el manifiesto comunista redactado por Marx y Engels en 1848.

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Los porcinos, Snowball (Quien representa a León Trotsky), en conjunto con el cerdo Napoleón (muestra fiel de Iosif Stalin) son los que manejan el recorrido de la historia; bastante inteligentes a diferencia de los demás animales de la granja, logran llevar adelante -de diferentes maneras- las enseñanzas de su maestro. Unas de las mejores maneras de contar la revolución Rusa para que todo el público pudiese entenderla y comprenderla, en donde unos animales representan diferentes personalidades históricas, actores de la revolución y pensamientos encarnados en el libro de Orwell.

En un periodo muy agitado como el que vivió el periodista, marcado por crisis, guerras (primera guerra mundial y parte de la segunda la cual coincide con la impresión y publicación del libro) y revoluciones, nos muestra una expresión de todo su pensamiento como socialista y militante del partido laborista independiente ingles. “Rebelión en la granja” como también se puede titular nos enseña los caminos recorridos por Orwell dentro de sí mismo como persona, es un intento de realizar una opinión política y artística a su vez, conjugando letra y pensamiento en una crítica “implacable” al Estalinismo.

La historia nos ha contado como han sido los diversos procesos revolucionarios a través de ella, derrotas y victorias han marcado la tónica de la subjetividad de las masas, algunos con grandes saltos y otros con lamentables retrocesos. La vida corre a tiempos apresurados hoy en día, en donde vemos como la subjetividad de las masas está renaciendo en un vaivén de contradicciones luego del siglo XX, como la consolidación del neoliberalismo y la mercantilización de diversos aspectos de la vida, incluido el arte.

Retomando esta compleja discusión sobre la situación del arte en la actualidad se hace imperante caracterizarla como un arte como adorno servil al mercado, el cual solo se puede encontrar por precios muy altos en galerías, librerías, exposiciones y más recientemente con el desorientado arte contemporáneo en intervenciones callejeras, las cuales  está compuesta por toda la elite adiestrada para apreciarlo, enjuiciarlo y darle forma y crédito, en donde generalmente se aprecia lo individual sobre lo colectivo, dejando de lado a millones de potenciales artistas en el limbo de la incertidumbre y la impotencia. Pero ¿es arte el que se encuentra dilatado en lo inalcanzable? Es  un tema que debiese responderse en un artículo más en profundidad.

La obra “La granja de los animales” se actualiza hoy en día, explicando de manera sutil una de las lecciones más grandes de la historia en la lucha por la liberación de la humanidad de las penurias y míseras de las contradicciones de la vida: la auto organización -en este caso- de animales en contra de sus amos: Los humanos. Nos muestra el camino de como confiando en las propias fuerzas y la disposición independiente de las estructuras granjeras logran dar como resultado la manumisión de una de las granjas más importantes de Inglaterra, la cual fue defendida como conquista del animalismo en su totalidad, con perspectivas de expandirse a las demás granjas -países- del territorio.

Pero aquí lo importante más allá de lo literario y sus formas es el sentido y contenido que el autor intenta dar a su creación: Lo vemos en cada capítulo, frases cortas pero concisas que demuestran todo el aparataje mental, político e ideológico del escritor, que muestran cómo interpreta en sí uno de los procesos más importantes por el cual haya pasado la humanidad.

“Los animales no encontraron solución al problema; de cualquier forma, tenían poco tiempo para especular con estas cosas. Únicamente el viejo Benjamín manifestaba recordar cada detalle de su larga vida y saber qué cosas nunca fueron, ni podrían ser, mucho mejor o mucho peor; el hambre, la opresión y el desengaño eran -así dijo el- la ley inalterable de la vida.”

La ley inalterable de la vida, es sin dudas para Orwell -así como se encargo de hacer creer el Estalinismo- la continuidad de la lucha socialista por el comunismo. Concepción errática en su cabalidad al desentender la burocratización del primer estado obrero de la historia: dejar de lado toda la lucha política que se llevo a cabo entre los años posteriores a la muerte de Lenin o del cerdo mayor es darle la razón a la matanza y recomposición de toda la dirección que alguna vez tuvo aquella revolución; la desubicación de la lucha de clases o la lucha por la liberación de la granja, en donde Napoleón toma el poder debido a su capacidad para la lectura y la maniobra de las leyes fundamentales, a lo cual quien se oponía ponía a su guardia canina encima de ella lo torna en un personaje “de hierro”.

La lucha de Snowball siempre estuvo ligada íntimamente al sentir de todos los animales de la granja. Tras su expulsión de la granja Manor por decisión de Napoleón y su guardia canina, el autor lo mantiene como un personaje intermitente, como un mero fantasma del cual nadie se logra acordar; esto en la realidad pasó, Stalin deportó a Trotsky de  Moscú a Alma ata (actual Kazajistán) en 1927. Pero aquí la cuestión es la obviedad que le da a este suceso, en donde cae en la trampa del Estalinismo: el socialismo y su lucha por la liberación transicional de la humanidad tiene un fin único, el genocidio y la matanza desmedida sin fines concretos, argumento del cual se ha sujetado toda la clase dominante durante años para hacer parecer a Stalin como fiel continuador del leninismo siendo esto una total falsedad histórica, aquí se denota una debilidad del análisis histórico del proceso, en donde Snowball como Trotsky dieron una férrea lucha desde diferentes puntos del globo -y de diferentes granjas- a la burocratización del estado, cosa que tanto Lenin como el cerdo mayor advirtieron en su momento en las leyes fundamentales: “Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo”. 

En resumidas cuentas los vacios de Orwell dan para repensar la situación de la granja, en donde si se pudo haber evitado la toma del poder por parte de Napoleón así como en la realidad Stalin lo hizo con Rusia y en donde se pudo haber revocado con una política correcta y con la fuerza de las mismas masas -aquellas que eran torturadas y asesinadas en los gulags-. Un pequeño gran detalle de un buen libro que se recomienda a todos aquellos que quieran pasar de las alegorías a la realidad.