Universidad pública al servicio de las grandes mayorías

100_0080 [640x480] [dropcap]D[/dropcap]esde hace varios años el movimiento estudiantil ha venido movilizándose respecto a cambios en la educación de nuestro país, hemos sido los y las estudiantes los que instauramos en el país la necesidad de una educación gratuita, pública, que entregue calidad y que tenga un acceso que no aumente las  desigualdades sociales. Por esto  que actualmente, se considera un pilar fundamental la reforma a la educación dentro de los ejes programáticos del gobierno. Este segundo semestre se vienen las reformas al sistema educacional, y es donde los estudiantes debemos ser un actor preponderante en la creación de ello.

Hoy vemos un avance y de manera positiva el anuncio de la derogación de DFL 2, el cual representaba una traba para la movilización de los estudiantes y la participación e incidencia que podamos tener en el gobierno universitario. Este anuncio lo vemos como una puerta de entrada hacia la democratización de la universidad, y un paso fundamental que el movimiento estudiantil esperaba. La derogación del DFL 2 es un triunfo de los estudiantes, que venimos impulsado esta demanda desde el 2011, pero esto no basta para avanzar en la democratización de las universidades; además debemos garantizar la participación  como un derecho adquirido de los estudiantes y funcionarios, derecho que nos fue otorgado en 1968 con la reforma universitaria.

En la Universidad de Antofagasta, hace poco tuvimos elecciones de rector, en la cual el rector electo va por su tercer periodo al mando de la universidad. Nuestros estatutos son los que dejó la dictadura militar a todas las universidades tradicionales del país, la que prohíbe la participación de estudiantes y funcionarios en el gobierno universitario. Si bien es cierto, hemos logrado avances pequeños en participación, como la elección de un profesor para la terna del DDE y la elección de un profesor para la terna de Jefe de carrera; hoy, con la derogación del DFL2 es momento de que la UA, como única UNIVERSIDAD PÚBLICA de la región, avance en democratización y construyamos una universidad pública, inclusiva, democrática y al servicio de las grandes mayorías.

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Los y las estudiantes hemos instalado nuestras demandas en la ciudadanía, y somos los llamados a hacernos cargo de ello. Por esto es que hoy, debemos ser nosotros en conjunto con el movimiento social por la educación los que desglosemos y construyamos las reformas en materia educacional, que ésta “si sea a medida de la calle”, y no se construya en acuerdo con la derecha a espalda de la ciudadanía, como lo fue la reforma tributaria. Debemos ser actores vinculantes y  levantarnos de manera propositiva y clara, buscar que esta reforma educacional que se viene sea lo más amplia y participativa posible, con todos los actores de la educación siendo partícipes y decirle al ministro que queremos que la reforma debe hacerse de forma democrática.