Je suis une victime du Pasteur Soto

El día 7 de enero recien pasado, el semanario satírico frances Charlie Hebdo” fue victima de uno de los episodios más tristes que han ocurrido durante el último tiempo en Europa.

Tres jóvenes Yihadistas, guiados por la  inquebrantable fé y  respeto a sus creencias, irrumpieron en dependencias de la revista, acribillando a un gran número de colaboradores del boletín.

Una vez más la estrecha línea entre libertad, conciencia  y culto se vió superada por el fundamentalismo y fanatismo emergente del último tiempo en distintos países del viejo continente. En los cuales, el islafóbismo se ha desatado y la alta desaprobación a las diversas comunidades religiosas, étnicas o minorías sexuales han resultado comúnmente perseguidas por la extrema derecha europea. No es casualidad que un sin fin de leyes anti-homosexuales sean aprobadas hoy,  en países como Rusia o que un ex presidente de la república, sea hoy también el candidato de la extrema derecha en Francia.

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Charlie Hebdo es la irónica materialización en  papel de otros principios fundamentales que posee cada individuo. Charlie-Hebdo-tout-est-pardonneLa libertad individual, de expresión y aún así la controversial y manoseada libertad de conciencia, demuestra que el mensaje emitido a través de un medio de comunicación, no pasa ni pasará nunca desapercibido.

La forma de expresar y transmitir del semanario, no se aleja de la realidad nacional, es más,  recuerda casos mediáticos e históricos en nuestro país que han sido juzgados por el paladar social, generando inmediatamente límites morales a las rutinas de humor. Para Nietzsche, “La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar” mientras tanto, para otros el humor, la sátira y la ironía, es la forma más empírica de hacer política, con ésta reflejar nuestra realidad, y así con esto  reirnos de nuestras propias desgracias.

Al mismo tiempo y lamentablemente  lo que no resulta nada gracioso, son las constantes apariciones en televisión del mal llamado Pastor Soto. Ya hace unos meses, él y otros individuos hacían gala de la señal divina del ser omnipresente, que desataba toda su ira en  la tragedia ocurrida durante el incendio de Valparaiso, o de la aberración que resultaría si parejas del mismo sexo pensaran en tan sólo poseer una familia. Sin duda los preceptos utilizados por este caballero, carecen de toda lógica racional y  se alejan de la visión protestante del evangelio. Cayendo en absurdas acusaciones e imposiciones de una moral barata.

Quizás y por tanto a nadie le parezca extraño los constantes hostigamientos y   agresiones físicas y psicológicas, además de gratuitas que perciben los activistas del MOVILH y la fundación IGUALES, o lo que podría ser juzgado como un  delito, como  ha sido sin duda esta semana las agresiones e injurias que sufrió el  hoy diputado por el distrito 25 y  el ex alcalde de la granja, Claudio Arriagada.

Quien públicamente  reconoció su homosexualidad durante la campaña parlamentaria del 2013, fué y ha sido otra de las víctimas de éste “pastor”, quien como un violento lobbysta y activista de la moral y las buenas costumbres, ha peregrinado los últimos días de la semana y el mes,  a las afueras del Congreso Nacional. Esto y sin dudarlo para evitar a toda costa, lo que ciudadanía,  la calle, el  movimiento social y las sin fines de comunidades de diversidad sexual, han demandado en materia de género e identidad  para las parejas del mismo sexo.

Decir que somos y soy también una víctima del Pastor Soto, es expresar mis propios límites de tolerancia. Y la violencia con la que éste expresa sus principios y valores, me recuerda la violencia e imposición ideológica con que la Constitución y las normas vigentes protegen a los más ricos, derivando inmediatamente en la enérgica necesidad de un nuevo régimen social y  normativo, que no excluya ni por raza, sexo, condición o estirpe. La homosexualidad no debe ser un hecho sujeto a cuestión, ya que la calidad de persona no se mide por lo que se haga en la intimidad y seguridad de su hogar. A partir de ésto, los cristianos tienen la obligación de velar y entregar amor al prójimo, más que a lo literal de las palabras, entender que mi libertad comienza donde termina la suya.

Para  finalizar, luego de la matanza en Francia, el semanario francés tituló el siguiente número de la revista como “tout est pardonné, con el líder del islam Mahoma nuevamente  en portada. Después de dos semanas y quizás un tiempo más, tan sólo nos queda esperar que la justicia haga su trabajo, y decir esta todo perdonado sin la muerte de ningún otra persona  por el hecho de  ser diferente.

Luego de tantos crímenes podemos finiquitar diciendo que el  Pastor Soto debe ser enjuiciado más que por Dios, por un tribunal.