Cuando caminar es el mayor desafío

imageA casi dos meses del atropello que me produjo las fracturas de codo y rodilla derecha junto al pie izquierdo, he podido descubrir no sólo que soy más fuerte de lo que pensaba sino que algunas de la situaciones más simples de la vida se convierten en todo un desafío, caminar por ejemplo.

La rutina diaria se ha enfocado en la realización de ejercicios para recuperar la movilidad en las zonas operadas tanto con el Kinesiologo como de forma personal en mi casa.

Me levanto en las mañanas, tomo desayuno y comienzo a ejercitar, almuerzo y voy a las sesiones con el Kinesiologo, regreso y como nuevamente, antes de dormir nuevamente realizo los ejercicios para finalmente dormir.

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Me transporto en una silla de ruedas empujada por mi abuelo paterno para todos lados, me doy cuenta que la gente me mira, quizás porque se imaginan en la misma situación y se preguntan lo difícil que puede ser vivir así. La verdad es que jamás me puse en la posición de que la situación sería complicada, simplemente pensé en adecuarme a mis nuevas circunstancias, sacar lo mejor de la situación y esforzarme por recuperarme lo más pronto posible.

Los veo caminar, trotar y correr pensando que lo realizan con total facilidad, ojalá valoren lo importante y valiosos que es poder hacerlo. No me mal interpreten, no trato de causar pena ni nada similar, pero hasta este momento, ustedes jamás habían reflexionado sobre toda la situación que acabo de describir.

Esta semana pude ponerme de pie, en una acción que nunca imagine que costaría demasiado, pero sostener el equilibrio se convirtió en una situación en la que debía poner toda mi concentración, sentir el peso en los dedos de los pies, el talón y en las rodillas fue una sensación extraña, quizás así se sienten los niños cuando aprenden a caminar. Al levantarme pude tomar las dimensiones de estar de pie y la altura, también sentí lo difícil que sería dar un paso sin apoyarse en algo.

Tras estar de pie y realizar el ejercicio dos veces más, me senté en la camilla, siempre pensando en lo afortunado que seré de volver a caminar, será una proceso largo y doloroso pero si algo tiene valor siempre tien que costarte.

Jamás pensé que las cosas más sencillas requieren de mucho esfuerzo del cuerpo y nunca olvidaré lo afortunado que soy al saber que podré volver a caminar, correr y marchar.