Las mujeres exigimos tener derecho a decidir

Columna de opinión de Silvia Soto Ovies, Consejera Regional.

Silvia SotoMujeres, el mes de marzo se transformó para nosotras en una fecha muy importante e histórica, no solo por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, sino porque tras 14 meses de sesiones y discusiones, la Cámara de Diputados despachó al Senado el proyecto de ley que despenaliza el Aborto en 3 Causales.

Recordemos que esta iniciativa tiene por principal finalidad despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo bajo tres condiciones; inviabilidad fetal, peligro de vida de la madre y violación. En cualquiera de estas situaciones su principal fundamento es el reconocimiento de ciertas condiciones, bien definidas, cuya ocurrencia determina que el Estado NO pueda exigir a la mujer perseverar en un embarazo que la sitúa en una situación extrema.

Hoy, lamentablemente el aborto es Chile es considerado un delito y somos uno de los 6 países del mundo que penaliza esta acción. Sin embargo, queremos que quede claro que con la posible aprobación de esta nueva ley NO se está promoviendo el aborto libre, sino que se apelará a la capacidad de la mujer a decidir.

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Como mujer y militante del Partido Demócrata Cristiano, aspiro a la libertad de tod@s los chilenos, el humanismo cristiano nos invita a empatizar con el dolor ajeno pues queremos un país más igualitario donde las mujeres no sigamos siendo víctimas de tanta violencia. Necesitamos una sociedad más empática, más justa con mujeres y niños, por eso pedimos al Estado el derecho fundamental de la mujer…el de elegir.

Para finalizar quiero que la gente entienda que promover o estar a favor de esta iniciativa no es incentivar una “cultura de muerte” como lamentablemente muchos piensan, sino que por el contrario es ser conscientes de que cuando está en riesgo la vida de una mujer, o cuando el ser que está en gestación es inviable, o fruto de la violencia sexual, la mujer DEBE tener el derecho a decidir lo que es mejor para ella y su entorno. Es así que ni el Estado ni nadie pueden obligar a una mujer a tomar una decisión en contra de sus derechos y voluntad de no continuar con el embarazo, pues debemos saber y entender que cualquiera de estas situaciones en sí ya significan dolor, sufrimiento, en una mujer, y como país debemos ser más empáticos y solidarios.