Avenida Cloverfield 10: Los verdaderos monstruos (tal vez) están en la naturaleza humana

hqdefaultVíctor Bórquez Núñez

Acá hay dos filmes en uno, interesantes ambos, aunque el público poco observador no los vea. El primero, sucede bajo tierra, donde tres personajes están encerrados en un búnker y el segundo, el menor en extensión, el más ambiguo, en la superficie de un lugar, un sector cercano a Cloverfield, arrasado por alienígenas y contaminado. Curiosamente, el mejor, el más aterrador, sucede abajo, donde los tres personajes que apenas conviven en el búnker están en constante tensión y violencia contenida que, sabemos, estallará en cualquier instante.

Este valioso filme que ahora nos llega con el título de Avenida Cloverfield 10 (2016), con la admirable dirección de Dan Trachtenberg en su primera película, sorprende y cautiva a los que están atentos y reconocen el valor de los signos inequívocos de buen cine.

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El guión está escrito por Damien Chazelle, Josh Campbell y Matthew Stuecken y comienza cuando la joven Michelle, decide separarse de su pareja, aprovecha un momento en que está sola y parte en su automóvil sin un rumbo fijo en medio de la noche. Suponemos que escapa de una relación tortuosa, con una pareja (a la que no veremos jamás) amenazadora que a través del celular le pide que regrese, pero ella decide seguir adelante por la carretera. De pronto, choca con alguien o con algo (tampoco lo sabremos) y ahí comienza el filme.

Cuando la mujer recupera el conocimiento, se encuentra en un sótano habilitado como un búnker, diseñado para sobrevivir en él y sin poder salir al exterior: de hecho, cuando la mujer despierta se encuentra encadenada a la pared en una celda bajo tierra.

El carcelero (o el protector) es un tipo corpulento, extraño y manipulador, que dice llamarse Howard. Él explica a la mujer que ella sufrió un accidente y que él la recogió para protegerla de algo aterrador que está asolando a la Humanidad. En efecto, él insiste en que algo (no sabemos muy bien qué) está sucediendo “arriba” y por eso él quiere cuidarla a ella y a otro individuo herido que también se mantiene en calidad de prisionero.

Lo interesante del tema es que el espectador no sabe dónde está la verdad.

Por lo mismo, todo lo que sucede en este búnker, es clave. El manejo del misterio se transforma en el punto esencial del filme y aquí el joven director Dan Trachtenberg realiza un trabajo impecable, aprovechando la ambigüedad, el encierro y sabe sacar el máximo provecho al estrecho recinto en que los tres personajes se desenvuelven, con ruidos difusos que se cuelan desde “arriba” y que indican la pesadilla que supuestamente está sucediendo.

Avenida Cloverfield 10 es un filme que sabe sacar el máximo provecho al tema de lo que no vemos, lo que suponemos, esos datos que se deslizan y que nos hace pensar que quizás puede ser una verdad lo que se cuenta o los desvaríos de un tipo psicópata que quiere dominar y encerrar a dos personas comunes y corrientes.

Así, la tensión es el elemento que permite hacer crecer el desarrollo del relato, que va mejorando en cada secuencia, especialmente por las virtudes de la puesta en escena y al estupendo control de las emociones. Es cierto que el tramo final –digamos, la segunda parte del filme- decae con un final demasiado abierto o poco congruente con el estupendo ritmo anterior, pero ello no eclipsa el valor de este estupendo relato de un director debutante que supera, con creces, lo visto en la cartelera con temas similares en esta onda anti utópica que imagina una Humanidad devastada por un poder que el ser humano no logra aquilatar.

En un filme tan concentrado es indudable que gran parte del peso radica en las actuaciones, en este caso excelente donde brilla la suprema actuación de John Goodman, uno de esos actores secundarios que hace rato debería ser más aprovechado por la pantalla grande. Goodman hace que su actuación sea tan perfecta que está llena de matices siniestros, ambiguos e inquietantes: su personaje, desde el detalle milimétrico hasta su fornido cuerpo nos revelan ideas inquietantes acerca de sus actuaciones. La actriz Mary Elizabeth Winstead, con su personaje Michelle, saca con dignidad un personaje que siempre está oscilando desde la calma al exabrupto.

Lo inteligente es que este filme es y no es, al mismo tiempo, una secuela de “Cloverfield”, la muy interesante película de 2008, donde se nos cuenta acerca de una invasión alienígena de Nueva York, contada “en primera persona”, con el uso de la cámara de celular que va contando los hechos que se suceden. Es, porque hacia el tramo final se asocia con esa película y las conecta. No es, porque no es necesario haber visto aquélla para entender todo esto que nos inquieta.

Ritmo intenso, giros excelentes, quiebres dramáticos precisos y con magnífico cálculo del tiempo y un notable manejo de la banda sonora y de la fotografía, esta película aparentemente “pequeña” termina siendo más grande e importante que los insufribles estrenos llegados desde la industria.