Sembrar respeto y colaboración

Por: Jaime Pinto Flores, Seremi de Agricultura, Región de Antofagasta.

Jaime Pinto

En el último festival de Viña del Mar el humor acaparó la mayor cantidad de miradas. En cada presentación la política y la corrupción fueron explotadas por los comediantes para realizar una fuerte crítica social, a la clase política en particular. Debo confesar que reí bastante, especialmente con la rutina de Pedro Ruminot, en la que se burló de los noticieros por dar siempre las mismas noticias con el siguiente relato.

“Se inician las vacaciones con un masivo taco para acceder al litoral, filas de más de 4 horas marcan la jornada. Luego entrevistan a una persona y le preguntan como está y rápidamente responde. Aquí estamos sentados hace 4 horas y “la señora Bachelet no hace nada”.  Luego el móvil se traslada al litoral porque apareció la fragata portuguesa, entrevistan a una persona afectada por una fragata y al lado el mismo señor del taco, declara: “la señora Bachelet no hace na”.

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Lo anterior refleja la actitud y sensación de nuestro ciudadano de a pie, esa percepción instalada de que todo lo negativo que ocurre en nuestro país es por culpa del Gobierno.  Se suma a ello, que la mayoría de los medios de comunicación priorizan la entrega de noticias negativas, cuesta demasiado informar hechos positivos, porque hoy somos una sociedad demandante de nuestros derechos y no estamos dispuestos a ser pisoteados.  Ya nunca más vamos a ser una sociedad silente, incapaz de reclamar.  Pero atención, que cuando algo se hace bien, la respuesta casi inmediata es,  “es la obligación de la señora Bachelet no más”.

Si leemos bien, podemos concluir que nos hemos transformado en una sociedad pesimista, que hemos perdido la confianza en las autoridades, en gran medida por los diversos actos de corrupción y poca transparencia de algunos actores relevantes de actividad política nacional.  Por ello, quienes hoy somos parte del Gobierno de la Presidenta Bachelet, estamos llamados a tener una profunda visión social… nuestro foco debe ser trabajar por conocer y resolver los problemas de la gente.

Debemos tener la capacidad, la obligación, de recobrar la confianza de los chilenos con actos concreto y en sintonía con las demandas y necesidades de la ciudadanía, para en  conjunto podamos avanzar en la concreción de un proyecto de sociedad más justa, que logré disminuir las brechas de desigualdad que tanto nos dividen.

Hace poco me tocó participar de un importante seminario ambiental denominado “Ampliación de las Frontera Forestal”,  en el que como cartera de agricultura fuimos patrocinadores. En la ocasión se expusieron diversas posiciones respecto al tema y cada uno de los expositores aprovechó la alta convocatoria de público para hacer apreciaciones desde un contexto social. Me pareció bien. Considero que la ciudadanía en general, las universidades, las empresas privadas y los actores del servicio público, lograron transmitir un discurso en común respecto a las posibilidades de ser testigos de un verdadero desierto verde en el largo plazo. Un escenario totalmente posible que debiera contar con especies nativas que se adapten a las condiciones de nuestra zona, pero nuevamente se nombró al Gobierno como responsable, cuando a mi entender es una tarea de todos.

Sí, porque como autoridades reconocemos la existencia de una brecha de desigualdad y por lo mismo debemos atender y responder generando las condiciones, las inversiones necesarias para concretar estos proyectos. Pero también se hace necesario la participación e involucramiento de la sociedad en su conjunto.  No ganamos nada con plantar árboles, si al poco tiempo estos se están secando a vista y paciencia de todos… y lo que es peor,  la acción más común que generamos es llamar a los medios para decir nadie hace nada.

Como sociedad, como actores responsables de nuestros derechos y deberes, debemos pensar en una solución colaborativa, en vez de recurrir de inmediato a la denuncia mediática.

En concreto, cualquiera de nosotros puede llenar un recipiente con agua para regar un árbol, que seguramente el día de mañana se transformará en un punto de encuentro donde familias, vecinos, amigos, podrán reunirse a celebrar que existe verde en su alrededor.

Debemos atrevernos a vivir en sociedad, a crear un accionar colectivo comprometido e involucrado para cumplir los objetivos y anhelos comunes, donde todos debemos asumir nuestro rol.

Debemos Sembrar respeto mutuo y colaboración; Cultivar confianza y compromiso; Cosechar igualdad y justicia social…  y veremos como el anhelo de un Desierto Verde puede convertirse en realidad.