Hace más de 27 años, Chile ratifico la Convención Internacional de los Derechos del Niño, sin embargo, han transcurrido diversos gobiernos sin aún contar con una política pública y proyecto de inversión económica clara para nuestra infancia.

Los distintos hechos de conocimiento público, como son los  casos de niños fallecidos, abusados sexualmente o desatendidos, entre otros, dan cuenta de una institucionalidad que indudablemente esta fallando. En efecto, el Servicio Nacional de Menores “ hace aguas” y nadie dice nada.

Resulta paradójico y tremendamente preocupante que sea ese grupo de la población ( niños, niñas y adolescentes) el que- al ser atendidos por una institución cuyo objetivo es precisamente la promoción, protección y restitución de sus derechos- se vean expuestos a hechos de negligencia, maltrato y abuso, que solo perpetúan la situación de vulneración y desventaja  de la que provienen.

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Es probable que esos mismos niños y niñas de hoy, desarrollen en el mañana conductas violentas y antisociales, reproduciendo así el problema. Las estadísticas dicen que cerca de la mitad de las personas privadas de libertad y un cuarto de las personas en situación de calle han estado en un hogar del Sename en su infancia.

Considero que la solución no pasa por una “ política del momento para obtener votos”; no es suficiente el discurso popular de mano dura y, mayores cárceles o más castigo, cuando en realidad lo que falta es un compromiso serio del Estado, en donde participen en la construcción de un  proyecto institucional: profesionales, jueces, académicos, ciudadanos, niños, niñas y adolescentes, aunado a  un financiamiento robusto para otorgar a nuestros niños y niñas un servicio de calidad digno del futuro que merecen.

No puede ser  por ejemplo, que en Antofagasta las causas judiciales en donde se ven afectados derechos esenciales de los niños, niñas y adolescentes se sigan extendiendo en el tiempo por falta de profesionales- abogados y abogadas- que puedan representar debidamente sus derechos, ese nivel de vulneración contraviene todos los Tratados Internacionales de Derechos Humanos  ratificados por Chile; constituye simplemente una vergüenza compartida.

Isabella Bravo Pérez
Abogada
Diplomado en abuso sexual infantil
Postitulo en Derecho de Familia, Infancia y Adolescencia
Universidad de Chile.

Correo:ibravo.abogada@gmail.com