Cachagua, Calama y el sesgo clasista

Señor Director: 

Cuando hubo una fiesta clandestina en Calama, el Ministro de Salud no tuvo ningún problema en decirlo por TV abierta a todo el país. Pero cuando hay fiesta en Cachagua, el balneario donde pasea sin mascarilla el Presidente y la elite del país, lo oculta y pide primero investigar. Sesgo de clase. 

Sesgo de clase cuando fiscalizan a las personas en las playas o parques de Chile, pero no a los que se van a carretear las playas de Miami. 

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Sesgo de clase también cuando el Diputado que representa a una millonaria familia de comerciantes responsabiliza a los vendedores ambulantes por los contagios en Antofagasta, pero calla respecto a los comercios y grandes tiendas del retail con sus filas inmensas.

Sesgos y contradicciones, cuando un director regional de Corfo plantea que Antofagasta sea una región autónoma en facebook, pero celebra la entrega del instituto del litio a un consorcio extranjero ligado a universidades privadas de su sector político, excluyendo a la región.

Sesgos clasistas y contradicciones todos los días, cuando un Intendente pide ser responsables y llama al autocuidado, pero luego hace una cuarentena preventiva, la interrumpe a los seis días y renuncia dejando botado el cargo en pleno rebrote. 

Sesgos clasistas, partidarios, contradicciones, que se volvieron una forma de gobernar incoherente, inconsecuente, injusta e incompetente, que quiera Dios, termine pronto y nunca más vuelva a repetirse en el país. 

Víctor Parra González

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