Después de ocho años de tramitación se aprobó en el Congreso el Proyecto de Reforma Constitucional que limita la reelección de las distintas autoridades elegidas por voto popular.

Así las cosas, éstas no podrán ejercer sus respectivos cargos indefinidamente teniendo un límite de años para hacerlo, lo anterior, quiere decir que, los senadores en ejercicio con más de una reelección, y los diputados, alcaldes, concejales y consejeros regionales en ejercicio con más de dos reelecciones no podrán ser candidatos nuevamente.

Se discutió si operaba o no con efecto retroactivo, es decir contando los periodos que ya han ejercido las autoridades, y así se aprobó. Voté a favor y valoro su aprobación.

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Lo resuelto y aprobado será una oxigenación a la política, una renovación a la misma que le hace bien al país. La sociedad es un organismo vivo, la sociedad cambia, avanza, se adecúa a los tiempos y el Hemiciclo es quién ejerce la representación de la ciudadanía; y la ley, por su parte debe ir avanzando con la sociedad, y efectivamente en algunos casos es la ley quien da el impulso a la sociedad para que el cambio se lleve a efecto.

Aquellos que entramparon esta ley durante años y quienes actualmente pensaban que tenían un derecho adquirido de ir a la reelección por el sólo hecho de estar en el ejercicio de su cargo, estaban totalmente equivocados, es claro que se trataba de una mera expectativa, estaban legislando para ellos y no por el bien del país.

Nadie es dueño de los cargos, menos aquellos de elección pública. Las normas de Derecho Público rigen In Actum, esto es Inmediatamente. Por tanto, un diputado o diputada que ha sido dos veces reelecto no puede volver a postular a la Cámara de diputados.

Esta renovación será positiva para el país, dará credibilidad a la política, las autoridades no se eternizarán en el cargo, habrá nuevos aires, nuevas caras, y por supuesto, nuevas ideas. No tiene que ver con la edad, ni con la persona que lo ejerza, ni el partido al que pertenezca, sino con el recambio de quienes son parte del servicio público. Se viene a servir, a trabajar por la comuna, la región y el país por un tiempo y no eternamente. Bien por nuestras instituciones y bien por Chile.