Crítica de cine: La cura siniestra

De más a menos, este filme parte como una propuesta fascinante respecto de un spa paradisíaco, enclavado en los Alpes suizos, que oculta un secreto horripilante que decae hacia el final, perdiendo gran parte de su encanto. A pesar de ello, puede ser saludado como una de las películas góticas más estimulantes de este tiempo, que será recordada por los fanáticos años más tarde como un trabajo visual prolijo y elegantemente fallido.

Por Víctor Bórquez Núñez

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Haciendo gala de un estilo visual fascinante y con una historia que oscila entre el terror psicológico y el gótico, ‘La Cura Siniestra’ (A Cure for Wellness, Estados Unidos-Alemania/2017) es un paso adelante en la carrera del director Gore Verbinski, que generalmente ha hecho cine comercial como ‘La llamada’, varias entregas de ‘Piratas del Caribe’ y ‘Rango’.

A pesar de su extenso metraje -146 minutos – este filme es una excelente ocasión para encontrar un tema que atrapa desde el primer instante, a pesar que el desenlace sea deplorable y eche por tierra gran parte del clima ominoso que antes ha creado el director.

La película está construida siguiendo los elementos clásicos, pero logra crear inquietud y malestar por partes iguales, aparte de sacar un estupendo provecho a un paisaje que corta el aliento, situado en los Alpes suizos.

Todo comienza en la ciudad, una urbe fantasmagórica que describe cómo el asesor financiero de una trasnacional huyó en plena crisis, refugiándose en un centro de bienestar, un antiguo castillo acondicionado como clínica para el reposo de los millonarios donde existe una leyenda pavorosa que pocos conocen o desean conocer. Por esta razón, los directivos superiores envían a un joven y ambicioso ejecutivo para que vaya a buscar a ese hombre clave que puede detener la bancarrota de la empresa.

A su llegada, el joven encuentra un spa aparentemente ideal, enclavado en medio de la naturaleza donde sus huéspedes, su mayoría ancianos, disfrutan de una cura milagrosa que los reconforta y les devuelve la energía.

Un accidente obliga al protagonista a permanecer allí y mientras recupera la movilidad de su pierna, comienza a darse cuenta que algo macabro existe en ese lugar que, lentamente, se va pareciendo a un campo de experimentación nazi, a pesar de la supuesta cortesía de los empleados, la aparente preocupación del médico jefe y el confort del lugar, donde una adolescente vaga por los pasillos de manera misteriosa.

Es curioso que el director Verbinski se tome casi tres horas para desarrollar su película, elegante en lo visual y que contiene secuencias de extrema violencia física, sobre todo porque se da el tiempo suficiente para ir hilvanando un guión que está lleno de sorpresas, las que desafortunadamente decaen en el tramo final, restando ese aliento gótico impresionante que el realizador había alcanzado.

Lo mejor de la película es que al menos durante casi tres tercos del filme es capaz de crear una atmósfera enrarecida, donde los espectadores dudan respecto de si los hechos que están viendo existen o son parte de un potencial síntoma de locura del protagonista, lo que en todo instante nos recuerda esa fallida pero igualmente fascinante película de Martin Scorsese, ‘La Isla Siniestra’.

Nada puede reprocharse al director Verbinski en su capacidad para elaborar una película elegante, visualmente inquietante, lo que desafortunadamente no sucede con su resolución final que cae en lo grotesco, quitando el aliento gótico y ambiguo que se había creado.

Así, ‘La Cura Siniestra’ es un trabajo prolijo, impecable en sus aspectos técnicos y en sus decorados que va decayendo hacia el final que debió tener la potencia que se insinuaba.

Pese a este deficiente desenlace, es casi seguro que este filme se convertirá en esas películas denominadas de culto en el futuro, sobre todo porque recuerda el aliento del mejor gótico en sus decorados, tiene una atmósfera llena de sobresaltos, se permite algunas secuencias notables en lo visual (la danza en el salón, el incendio, son momentos inquietantes y reveladores) y entretiene a pesar de su extenso metraje.

Lo que más se agradece es el deslumbrante talento visual del cineasta, que sobresale en cada secuencia, haciendo que el largo metraje no se torne soporífero, a pesar de las muchas vueltas de tuerca que tiene el filme que, en su segunda mitad, está llena de referencias cinematográficas y literarias, con giros inesperados que de seguro será una de las razones por las que se augura que este inquietante filme se convertirá en uno de esos títulos que crecen con el tiempo, aunque por ahora solo sea una elegante pero fallida experiencia de terror gótico. En síntesis, es una propuesta más que recomendable en su género que debe ser analizada con calma, a pesar de su mezquino desenlace.