El desencanto con la política y los políticos queda demostrado en cada elección. La baja participación de electores resta legitimidad a nuestros representantes, pero esto no es impedimento para que aquellos que han alcanzado alguna notoriedad, piensen en seguir ocupando un escaño en alguna asamblea, cargo o cuerpo colegiado. La comunicación, la presencia activa en las redes sociales les dan a nuestros representantes la pérfida ilusión de seguir vigentes en la vida política de nuestra región. Con auto promociones a través de pequeñas frases, pretenden justificar su condición de representantes elegidos en una elección popular.

Quizás los senadores, los diputados de oposición; los Core conociendo varias excepciones; no han comprendido el rol que deben desempeñar cuando no están sentados en las poltronas del poder. Su rol justamente de contra poder y de control es fundamental para un funcionamiento adecuado de la vida democrática. Para su vitalidad.

La oposición tiene vocación a pretender ser la alternancia en la dirección de los destinos del país, de la región, de la comuna; pero para alcanzar tal objetivo debe ser una fuerza de proposiciones, de presencia en las organizaciones sociales, debe hacerse eco de las necesidades más urgentes de los antofagastinos, proponiendo soluciones más allá de la queja o eslogan. Respuestas con contenido, informadas, factibles.

Publicidad

Un senador de Antofagasta fue candidato a la presidencia en las ultimas elecciones, lo que podría constituir un liderazgo natural en la región. En la realidad, el senador Guillier parece preocuparse más del puesto que ocupa en la cámara alta que en el destino de la región que representa, pues su actividad en Antofagasta se aproxima a nada.

Por su parte el senador Araya, que hace parte de una familia con larga trayectoria en la política local, es, paradójicamente, cada vez más un verdadero desconocido en la región. En una encuesta de este mismo diario, no alcanza el 3 % de aprobación en su gestión senatorial y, aún así, pretenderá ser candidato en las próximas elecciones. Y sin lugar a duda, también su hermano Jaime y otros miembros de ese cerrado clan.

Raya para la suma, el ejemplo que nos dan estos dos senadores demuestra que las aventuras personales bajo el disfraz de “independientes”, no constituyen un proyecto de representación y de acciones eficaces en post de nuestra región. Representan statu quo, lo que es sinónimo en política de marcha atrás.

En la cámara baja, la diputada Hernando, que ha demostrado compromiso, a pesar de ser tibio, con Antofagasta en algunas oportunidades, sale a la palestra solamente cuando hay que comentar algún problema municipal o regional. Dada su experiencia y conocimiento de nuestra ciudad, ya que ha pasado por los dos cargos más importantes, Intendenta y alcaldesa, esperaríamos de ella evaluaciones, proposiciones que correspondan a las pretensiones que ella exhibe para ser alternativa en la conducción política regional. Su lógica gradualista sufre de tautología. Ser “naturalmente” candidata a Senadora por haber sido dos mandatos diputada… equivale a la ecuación siguiente: yo + yo = yo.

El noviciado en política o como diputado, de los otros dos diputados de oposición, Catalina Pérez y Esteban Velásquez, deja a mal traer la renovación de los personajes políticos. No es una garantía en sí el haber sido un dirigente estudiantil o tener una presencia local para proyectarse como un líder y ser fuerza de proposiciones. Se debe absolutamente salir del solo discurso porque la campaña electoral ya ha terminado hace un rato.

La oposición necesita imperativamente lideres capaces de crear una sinergia creadora de un porvenir regional. Personas que reúnan en torno a ellos las agrupaciones sociales, culturales, deportivas…para elaborar sólidos proyectos portadores de esperanzas que los antofagastinos sientan como suyos. Eso aún no ha sucedido. Y tampoco parece avecinarse.

Pero esta falta de liderazgo de la oposición no significa ipso facto que los representantes oficialistas lo estén haciendo mejor. La diputada Núñez, está más ocupada, desde las bambalinas, en ejercer su poder en el gobierno regional o en sacarse fotos en las inauguraciones y fiestas de aniversarios que en presentar proyectos saludables para la región. Quizás su experiencia como Seremi la hace preocuparse más del trabajo gubernamental que de su acción parlamentaria. Porque innegablemente se ve preocupadisima por lo que sucede en la región, en la ciudad, en las votaciones a través Facebook.

Su acólito de lista, el ahora diputado Castro, quien quizás era el único quien tenía prevista su elección, sigue siendo el acompañante de la autodesignada líder del oficialismo, pues su labor de parlamentario es bastante desconocida o sino circunscrita a la línea gubernamental.

Así, por el momento asistimos a los aprontes de aquellos que se ven sentado en algún sillón en los edificios del poder. Pronto los veremos reaparecer en las juntas vecinales, agrupaciones ambientalistas, culturales… y nos darán sus mas sentidos sentimientos de las injusticias que viven los antofagastinos, a través de las redes sociales. Esta nueva forma de hacer política, desde la comodidad de una oficina, sin contacto directo, constante, real, con aquellos que están aquejados por los problemas de vivienda, contaminación, seguridad, salud… crea un abismo vertiginoso entre el pueblo y sus representantes. En realidad, un verdadero hoyo negro.