“No se encerró a los opositores políticos”: Kast defiende la dictadura de Pinochet frente a medios extranjeros

Kast afirmó que no considera al régimen de Augusto Pinochet como una dictadura, pero sí lo hace con los Gobiernos de tres países latinoamericanos. Declaraciones se producen luego de su duro round en redes sociales con Gabriel Boric, quien le recordó al candidato Partido Republicano su participación en la franja por el "sí" a Pinochet.

José Antonio Kast participando en la campaña del "Si" a Pinochet. Décadas más tarde y a pesar de ser conocidos los abusos del régimen, mantiene su devoción por el dictador.

El candidato ultraconservador para las próximas elecciones presidenciales de Chile, José Antonio Kast, defendió a la dictadura de Augusto Pinochet en un encuentro con corresponsales de la prensa extranjera acreditados en Chile.

Kast, abanderado del Partido Republicano, ubicado en la extrema derecha del espectro político, afirmó que no califica al régimen de Pinochet como dictadura, pero sí lo hace con los Gobiernos de tres países latinoamericanos.

Hay una situación que marca una diferencia con lo que ocurre en Cuba, Venezuela y Nicaragua. Creo que lo de Nicaragua refleja plenamente lo que en Chile no ocurrió (con Pinochet): se hicieron elecciones democráticas y no se encerró a los opositores políticos. Eso marca la diferencia fundamental“, dijo Kast, abogado de 55 años, según recoge CNN Chile.

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No hay punto de comparación con lo que ocurre en las dictaduras de Cuba, donde llevan más de 70 años de dictadura, ni con la narcodictadura de Venezuela y ni con la dictadura de (Daniel) Ortega en Nicaragua”, expresó.

Consultado sobre si sigue pensando igual que cuando en 2017, como candidato para las anteriores elecciones presidenciales, dijo que si Pinochet estuviera vivo votaría por él, señaló que “no tenemos cómo preguntarle a él, pero creo que no tendría muchas alternativas“.

“No soy de ultraderecha”

En su conversación con los periodistas de la prensa internacional, Kast dijo que no se considera de ultraderecha y pidió que no se le calificara como tal y sí como “un candidato de sentido común“.

No lo soy (de ultraderecha)” (…) Se acuñó un concepto por la prensa de que yo soy extremo, ¿extremo en qué? (…) Es una división política antigua y vamos a romper los esquemas políticos tradicionales, ¿por qué cree que a alguien que le califican de extrema derecha puntea las encuestas?”, expresó.

El candidato, que no quiso compararse con figuras como la del presidente brasileño Jair Bolsonaro o el ex mandatario estadounidense Donald Trump, reiteró su rechazo al matrimonio igualitario, que en la actualidad se debate en el Congreso, y al aborto, que en este momento es legal en Chile bajo tres causales y cuya despenalización total también está en discusión.

Round con Boric

Estas declaraciones de Kast se hacen públicas poco después del duro round que enfrentara al abanderado de la extrema derecha con el candidato de Apruebo Dignidad, Gabriel Boric.

Gabriel Boric tiene que elegir: o está con el Partido Comunista, que es cómplice Ortega en Nicaragua, o con aquellos que creemos y respetamos la democracia“, indicó Kast en su cuenta de Twitter.

La respuesta de Boric no se hizo esperar y le recordó a Kast un video de la campaña del “Si” del Plebiscito de 1988, en que el ahora candidato del Partido Republicano entregó su apoyo a la dictadura de Augusto Pinochet.

“Señor Kast, yo siempre estoy del lado de la democracia y los derechos humanos. Es una pena que no todos puedan decir lo mismo”, añadió el también diputado de Magallanes.

La dictadura cívico militar de Augusto Pinochet fue un régimen autoritario que gobernó el país entre 1973 y 1990. Se estableció sobre las ideas de la extrema derecha, tales como el anticomunismo, prohibir los partidos políticos, los sindicatos, la censura de la prensa y las elecciones democráticas. Encarceló, torturó y asesinó a los opositores políticos de forma sistemática. De acuerdo al informe elaborado en 2011 por la Comisión Valech, en Chile hubo 40.018 detenidos por motivaciones políticas, 3.065 de ellos muertos o desaparecidos. Además más de 200 mil personas tuvieron que abandonar el país.

Durante este régimen se impuso mediante fraude en un plebiscito sin observadores internacionales ni registros electorales la Constitución de 1980, aún vigente en el país y en proceso de ser reemplazada por una carta magna democrática. También fueron privatizadas diversas empresas del estado y entregadas a privados, además de eliminarse el sistema de pensiones reemplazándolo por las AFP, entre otras medidas radicales.