Emocionante homenaje a universitarios ejecutados y exiliados por la dictadura

Acto de reparación, realizado en la Casa Central de la Universidad Católica del Norte, marcó un hito en la historia de esa Casa de Estudios Superiores.

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Emoción, reencuentro y reflexión en torno a hechos que hace cuatro décadas marcaron la historia de la Universidad Católica del Norte (UCN) tuvo el acto de reparación “In Memoria, UCN 40 años después”, que recordó a los estudiantes y funcionarios de esa Institución que resultaron ejecutados, torturados, detenidos o exiliados tras el golpe militar de 1973.

Familiares, compañeros y amigos de las víctimas de los sucesos ocurridos tras el 11 de septiembre de aquel año, participaron en una jornada que reunió a la comunidad universitaria, y donde fueron entregados siete títulos póstumos, tres diplomas de reconocimiento de pertenencia, un título póstumo de periodista a la trayectoria destacada, dos diplomas de reconocimientos por avances significativos en sus estudios en la ex Universidad del Norte, y un diploma de reconocimiento de pertenencia, más un título en gracia.

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Organizado por la Dirección General de Pastoral y Cultura Cristiana de la UCN, este acto incluyó una eucaristía previa, donde el Gran Canciller de la UCN y Arzobispo de Antofagasta, Monseñor Pablo Lizama Riquelme, tomó en consideración la figura de Jesús como ejemplo. “Siempre fue Él mismo, incluso cuando fue golpeado, burlado, crucificado, tuvo palabras de ánimo para sus vecinos en la Cruz; les dio serenidad para afrontar momentos de prueba. Estas mismas palabras son las que tenemos que tomar para renovar fuerzas”, comentó en su prédica.

Por su parte, el Rector de la UCN, Jorge Tabilo Álvarez, agregó que en la jornada convergieron el dolor, la fe y la esperanza, y que “constituye un paso que nos permite avanzar a una reconciliación con nuestros corazones y así, en parte, mitigar el dolor que aún persiste en nuestra comunidad”.

Junto con señalar la necesidad de que estos trágicos hechos nunca se vuelvan a repetir, puso énfasis en la necesidad de tomar conciencia sobre lo ocurrido: “Nuestra institución es de todos, de quienes actualmente trabajamos en la Universidad y de quienes fueron parte de su historia, especialmente de aquéllos que dieron su vida por un proyecto que ellos pensaron que era justo. Todo esto nos tiene que hacer reflexionar que la Universidad la construimos entre todos”.

A estas palabras se sumaron las del académico de la Escuela de Periodismo y miembro del equipo editorial de la revista anual de la Pastoral UCN “Tierra Nueva”, Rubén Gómez Quezada, quién explicó el sentido de este acto: “Con esta actividad pretendemos restaurar, aunque sea en mínima parte, el dolor causado para tantas familias de nuestra comunidad universitaria hace 40 años, es un  acto de reparación moral de desagravio, que apunta a satisfacer la ofensa, el daño y el dolor causados”.

TESTIMONIOS

A nombre de quienes sufrieron la violación de sus derechos fundamentales entregó su testimonio Silvia Ortiz Montero, esposa de Miguel Manríquez Díaz, alumno de Educación Física, quien fue fusilado por la Caravana de la Muerte.

Con emoción expresó que con esta ceremonia se cumple y cierra un proceso que se vio interrumpido. “Fue en esta casa de estudios donde nuestros recordados esposos, hermanos, sobrinos, etc., estudiaron guiados por el ánimo y las ganas de ser mejores cada día. Hace 40 años, todo terminó de manera física, pero sus recuerdos e ideales siguen perdurando a través del tiempo. Muchas gracias a todos por recordar a quienes nos dejaron tempranamente, gracias por reconocer su esfuerzo y entregarles su merecido título, en el cielo se abrazarán y podrán decir misión cumplida”.

Herminia Antequera Latrille, madre de Juan Carlos Andrónico Antequera, exalumno de Sociología y detenido desaparecido, expresó que recibir el título a nombre de su hijo significó para ella una gran emoción, “por el reconocimiento que las cosas se sepan luego de esa fatal dictadura; para mí es un consuelo y me servirá para mitigar la pena”.

Avecindado en Argentina donde vivió su exilio, el periodista Juan Abarzúa Rojo llegó a la UCN para recibir su título, el cual quedó pendiente por más de cuatro décadas. “Éste es un acto extraordinario que vivo con mucha emoción, y que reafirma el espíritu democrático que debe primar en Chile. Estoy más que satisfecho y muy emocionado”, recalcó el profesional quien fue testigo presencial del bombardeo al Palacio de la Moneda cuando, con apenas 24 años, se iniciaba en el mundo de las comunicaciones como integrante de la Oficina de Informaciones y Radiodifusión de la Presidencia de la República, ubicada en el emblemático edificio.

El geólogo José Astudillo Rodríguez recibió con emoción el título póstumo de su padre José Astudillo Gómez, recordado periodista nortino quien desempeñó su labor en distintos medios de comunicación, incluido El Mercurio de Antofagasta. “Para mí es un orgullo inmenso. Si bien mi padre nunca se pudo titular, él trabajó en canales, prensa escrita y en la Casa de la Cultura, entre otros lugares; y este acto viene a cerrar un ciclo para él y para nuestra familia. Ahora yo recibo este diploma con alegría, emoción y orgullo”, señaló el joven profesional, quien también estudió en la UCN.

Otro destacado fue el periodista  Herman Cortés, quien recibió un diploma de reconocimiento de pertenencia. Aun cuando finalizó sus estudios y se tituló, fue perseguido por la autoridades militares y posteriormente encarcelado y exiliado a Bélgica. “Fue emocionante para los que recibimos certificaciones y los asistentes en general, porque pone en relieve el espíritu de siempre de esta Universidad, y en especial de la Pastoral que  piensa en  los bienes preciados del espíritu, como son la solidaridad y recuerdos positivos”, expresó el comunicador.

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