#Teletón2014: ¿Y si todos donamos el 1% para salud y educación gratuita?

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Antofagasta fue la ciudad que marcó la pauta durante en esta Teletón 2014, probablemente la más criticada en sus 36 años de historia y que además contó con un final incierto y de alta tensión, luego de la fuerte lluvia que impidió hacer el cierre del evento en el Estadio Nacional.

Primero fueron las palabras de Kike Morandé menospreciando a La Perla del Norte, “Antofagasta media dormida, como siempre”, dijo el conductor caldeando los ánimos en las redes sociales por sus comentarios, que finalmente recibirían un tapaboca al ser la región de Antofagasta la que precisamente aportara mayores recursos a la cruzada solidaria.

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Luego vino la presentación del Grupo Illapu. Los músicos de Antofagasta solidarizaron con los 43 estudiantes desaparecidos en México, para luego, tras interpretar su canción “vuelvo”, hacer un llamado a las empresas a ser solidarias todo el año, en especial a los grandes grupos económicos, invitándolos a donar el 1% de sus millonarias ganancias para financiar una buena salud para todos, así como la educación gratuita que exigen los estudiantes, que a la fecha siguen endeudándose en las universidades.

Inmediatamente después de la aparición del grupo Illapu, sube al escenario la familia Luksic, que anuncia la construcción de un nuevo centro teletón en la capital regional, con una inversión de 2.500 millones de pesos (Poco más de 4 millones de dólares), permitiendo de este modo alcanzar la meta propuesta para este año.

Se trata de una donación histórica, la más alta en la historia de la Teletón, pero que además entrega aún mas fuerza y sentido de urgencia a las palabras de Roberto Márquez, el vocalista del grupo Illapu.

rankingEsto considerando que a junio de este año los ingresos del grupo Luksic ascienden a US$7.500 millones según el último Ranking de Grupos Económicos elaborado por el Centro de Estudios en Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo , por lo que  entregar 4 millones de dólares a la Teletón equivale a donar el 0,05% de estos ingresos.

Es decir, si se tomaran en cuenta las palabras de Roberto Márquez (Y que en su momento mencionara Gladys Marin, sufriendo censura en los medios de comunicación), solamente la familia Luksic podría construir con facilidad 20 centros de rehabilitación, todos los años.

¿Y qué pasaría si hicieran lo propio otros millonarios grupos económicos  como Penta, Angelini, Paulmann, Claro, Ponce Lerou, Matte, Saieh, Solari, Cueto, Santander? Facilmente podemos asegurar la construcción de muchos centros y hospitales para garantizar  rehabilitación y  mejor salud, no solamente a las personas con discapacidad, sino que también a todos aquellos que habitamos en esta larga y angosta faja de tierra, muchas veces enfermándonos por los efectos asociados a las actividades empresariales de estos grupos, como el caso del polvo tóxico que se respira en Antofagasta, que multiplica las cifras de cáncer.

¿Y qué pasaría si a lo anterior, agregamos también a las empresas multinacionales que  extraen recursos naturales en el país dejando a cambio una muy baja tributación? Hablar de renacionalización, lo que corresponde, es un sueño que incluso costó el derrocamiento de un gobierno, pero ¿que tal si por lo pronto, donaran el 1% para salud y educación? Es solamente el 1%, no van a quedarse en la calle. ¿Y qué pasaría si ese 1% también lo donamos todos?

Bastaría solo con ese pequeño gesto solidario, para asegurar la gratuidad para todos y la calidad, en salud y educación, con sueldos justos para médicos, asistentes, profesores.

Lamentablemente, hay gente muy egoísta en Chile. Y esa gente egoísta no son los que se negaron a depositar cinco o diez lucas al Banco de Chile (Que por cierto pertenece al Grupo Luksic). Los egoístas son el 1% mas rico del país y los seguidores del libremercado, el morbo y la farándula, quienes prefieren comprar su título de solidarios entregando limosna una vez al año, pero se niegan a destinar un mínimo porcentaje de sus ingresos mensualmente para financiar salud de calidad e integral para todas las personas, discapacitadas o no.

“Es un impuesto adicional que afectará el empleo, el crecimiento y la inversión”, “Será un descalabro para la economía”, es lo que oirá de este tipo de personas cuando cualquier ciudadano proponga la simple idea de que todas las empresas entreguen el 1% de sus utilidades a salud y educación. Tome nota para reconocerlas y evitar que sigan aumentando sus sueldos en el parlamento.