Más de 7 mil millones para un estadio mientras las baratas invaden el hospital

Como una bonita maqueta se mantiene el Proyecto del Nuevo Hospital para Antofagasta.

¿Amerita la remodelación de un estadio tener una mayor prioridad que otras obras emblemáticas, como la construcción de un nuevo hospital para Antofagasta?

Cuando el poeta romano Juvenal acuñó la frase “Pan y Circo“, aludiendo a la costumbre de los emperadores romanos de regalar trigo y entradas a los juegos circenses para mantener al pueblo distraído de la política, probablemente no imaginó que sus palabras terminarían profetizando el actuar de las autoridades políticas 20 siglos después y en una ciudad tan distante de Roma como Antofagasta.

Y es que tal como los emperadores del antiguo imperio, las autoridades regionales se han mostrado particularmente pomposas y eficientes a la hora de entregar recursos (sin concesiones ni nada por el estilo, gasto directo) para la remodelación del Estadio Regional de Antofagasta, que costará la cantidad de 7 mil 272 millones de pesos, que serán cancelados a Navarrete Díaz Cumsille Ingenieros Civiles S.A.

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No nos confundamos. La intención manifestada por la Alcaldesa Marcela Hernando, El Gobierno Regional a través del Seremi de Obras Públicas, Rodolfo Gómez, en conjunto con Minera Escondida, de que el Estadio Calvo Bascuñan posea la infraestructura necesaria para que Antofagasta pueda ser subsede de un Mundial Sub17, es sin lugar a dudas una noticia positiva para la Perla del Norte. Sin embargo, ¿Amerita la remodelación de un estadio tener una mayor prioridad que otras obras emblemáticas, como la construcción de un nuevo hospital para Antofagasta?

Esto, porque si bien hace más de dos años se anunció la construcción de un nuevo hospital para la capital regional, en la práctica el proyecto se encuentra congelado, luego que el Gobierno Regional decidiera entregarlo hace ya más de un año a manos privadas, drástica consecuencia de los constantes recortes presupuestarios que han afectado a la región, retrasando aún más las obras.

Nuevo Hospital, un sueño que no se concreta

Sin ir más lejos, en la popular Población El Golf de Antofagasta, aún yacen las murallas pintadas con la frase “Aquí se construirá el nuevo Hospital regional de Antofagasta“, que pasaron a simbolizar el paso desde la esperanza por una mejor atención de salud, a la desilución por la falta de avances. El nuevo hospital no ha sido más que un sueño para los pobladores más humildes de nuestra ciudad, a quienes sólo les queda imaginar lo que habrá en los vacíos terrenos ubicados detrás de la mencionada muralla.

Todo esto, mientras el actual Hospital Regional, no obstante ser referencia en el norte del país, cuenta con una infraestructura que se ha visto claramente socavada por el paso del tiempo y superada por el crecimiento de la ciudad, lo cual ha repercutido incluso en la higiene, con muchos de los pacientes soportando insectos en sus propias camas, hecho que ya conforma todo un clásico en el anecdotario de quienes han debido pasar alguna de sus noches en el Hospital Dr. Leonardo Guzmán.

Razones técnicas,  administrativas e incluso futbolísticas pueden esgrimirse por montones para justificar esta frívola decisión del Gobierno regional, el Municipio y la minera de capitales extranjeros, de privilegiar la entrega directa y sin peros, de estos millonarios recursos para la remodelación del Estadio Regional, mientras el Hospital de Antofagasta se cae a pedazos. Pero más allá de las respuestas que puedan entregar los servidores públicos y la Fundación de la minera Anglo-Australiana, cabe preguntarse:

¿No estarían mejor gastados esos 7 mil 272 millones de pesos en el colapsado servicio de urgencia, los oxidados implementos o los viejos pasillos del Hospital Regional?

¿No estarían mucho mejor gastados esos 7 mil 272 millones de pesos financiando parte de la construcción  del Nuevo Hospital, sin necesidad de someter su funcionamiento a la voluntad de privados?

Si bien es cierto que el costo de un nuevo hospital es mucho mayor que el de las obras de remodelación del Estadio Regional, resulta evidente que recursos que no se pudieron gastar anteriormente cuando se decidió concesionar, si se pueden gastar ahora.

Tal vez los pacientes no podrán ser pintados con los colores del CDA, ni podrán colocarse en los pasillos los cuadros con los sonrientes rostros de las autoridades. Tampoco podrían haber en las jeringas logotipos ni propaganda de la cuprífera trasnacional, pero al menos, tendrán la retribución moral de que no se morirán nuestros niños mientras sueñan con ser futbolistas.

Una reflexión a tomar en cuenta, considerando que una ciudad que pretende avanzar seriamente, debe considerar una adecuada priorización de las necesidades de sus habitantes. No hacerlo, probablemente influya en que la ciudad termine por entregar un triste espectáculo, similar al que se vió en Sudáfrica. Una espectacular puesta en escena, que no logró ocultar ni resolver la situación real que se vivía afuera de los lujosos estadios.