La frase de Piñera que resuena en medio de la la crisis migratoria que afecta hoy a Antofagasta y el norte de Chile

"Vamos a seguir recibiendo venezolanos en Chile" indicaba Sebastián Piñera, mientras criticaba a un régimen que "niega la ayuda humanitaria a su propio pueblo". Declaraciones que tiempo después volvieron como un búmeran. Más de 13 mil personas ingresaron en 2020 al país que el Mandatario describió como un "oasis", especialmente en la Región de Tarapacá y Antofagasta.

Vamos a seguir recibiendo venezolanos en Chile, porque tenemos un deber de solidaridad“. Esas fueron las palabras que en Marzo del 2018 pronunciaba Sebastián Piñera en una entrevista con el prestigioso medio alemán Deutsche Welle.

Poco imaginaría entonces el Mandatario el peso de sus palabras, recién asumiendo su mandato. Algunos años después caravanas de migrantes venezolanos ingresan al país en plena pandemia, campeando además el negocio de la trata ilegal de personas (los denominados “coyotes”) que lucran con la ilusión de familias, que viajan con niños en una situación precaria, esperando el abrazo de un país que les ofreció solidaridad.

Paulatinamente la pobre realidad de estas más de 13 mil personas que llegaron a Chile solo el 2020, se vuelve más evidente en distintos puntos de la ciudad de Antofagasta y el norte del país, donde se incrementa la cantidad de improvisadas carpas en los espacios públicos, el lugar donde estas familias viven el día a día en un país donde parte de la sociedad los mira con desprecio cuando piden monedas en los semáforos. Una realidad muy diferente al cuento de hadas que alguna vez pintara el Mandatario chileno, cuando los invitaba a venir a un país que en 8 años alcanzaría el desarrollo y podría así brindarles asilo frente al régimen de Nicolás Maduro.

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Algunos se tomaron muy a pecho las palabras del Mandatario y publicaron un tutorial en redes sociales, para poder ingresar ilegalmente a Chile, invitando “autodenunciarse” a las autoridades y así ser derivados a residencias sanitarias.

FALTA DE FISCALIZACIÓN

La crisis resulta evidente y también la falta de fiscalización. Está la falta de control en los pasos fronterizos, donde ingresa la mayor parte de los “ilegales”, pero también en los aeropuertos, donde ingresan a realizar turismo los extranjeros con más recursos. Incluso dos famosas modelos brasileñas se pasearon por San Pedro de Atacama infringiendo cuarentena y sin mayor inconveniente, tal como informó este diario y fue replicado por diversos medios nacionales.

Frente a este descontrol migratorio, parlamentarios del oficialismo salen a poner paños fríos, llaman a expulsar a los autores del video con el tutorial para ingresar a Chile, pero no mencionan medidas frente al origen y las consecuencias de la migración desatada por el principal líder de su sector político, quien acudió en persona a instar a gran parte de estas oleadas personas a venir a Chile.

LA AYUDA HUMANITARIA Y LA INVITACIÓN PARA VENIR A CHILE

Así ocurrió en la ciudad colombiana de Cúcuta. Corría el 23 de Febrero del 2019. Sebastián Piñera llegaba embarcado junto a un avión de la FACH con 9 toneladas de kits sanitarios, alimentos y medicamentos, desoyendo los consejos de expertos en diplomacia y política internacional, ya que dejaba en segundo plano a la figura del Canciller y el Congreso, siempre presentes en la política exterior chilena que normalmente expresa una visión conjunta de Estado, para iniciar en lugar de ello una aventura política personal de insospechadas consecuencias, junto al mandatario colombiano Ivan Duque y el autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó.

El pensamiento de la inmensa mayoría de los chilenos es tener un compromiso firme y claro con la defensa de la libertad, la democracia y de los derechos humanos“, decía entonces Sebastián Piñera para justificar su viaje, a la vez que indicaba con dureza que “no hay nada más perverso, más cruel, más inhumano, que un régimen que niega la ayuda humanitaria a su propio pueblo“, enviando también palabras a “esos millones de héroes” que “por tanto tiempo han luchado por recuperar su libertad y democracia”, aludiendo a los venezolanos que protestaron en las calles, con marchas, barricadas y enfrentamientos con la policía.

Cucuta, Colombia. 23 de febrero de 2019 El Presidente de la republica, Sebastian Piñera, ofrece punto de prensa a los pies del puente Tienditas para referirse a la visita al pueblo colombiano para la entrega de la ayuda humanitaria. Javier Torres/Aton Chile

El Mandatario subió la apuesta en las semanas siguientes y señaló en Septiembre del 2019 en un discurso ante la ONU: “Yo me pregunto, ¿cómo puede ser un presidente tan ambicioso, tan insensible que está dispuesto a generar ese grado de dolor y sufrimiento a su propio pueblo para aferrarse al poder?“. Afirmaba luego en un entrevista: “En medio de esta América Latina convulsionada veamos a Chile, es un verdadero oasis“.

EL BÚMERAN

Un mes después las palabras de Piñera le volverían como un búmeran. En las calles de todo Chile millones de personas en las calles daban a conocer a nivel mundial que los medicamentos, kits sanitarios y alimentos que Piñera llevaba a Cúcuta, hacen falta en los hospitales públicos, colegios, consultorios y en los hogares de millones de familias de Chile azotadas por las deudas, para las que 30 pesos en el metro eran la gota que derramaba el vaso por los abusos de décadas cometidos modelo político y social defendido por el Mandatario. Muchas de estas familias luego vieron en las ollas comunes y sus propios ahorros previsionales la única ayuda efectiva ante la ausencia de ayuda humanitaria en su propio país para enfrentar la pandemia del coronavirus.

Protestas en las calles de todo Chile que fueron severamente enfrentadas con gases lacrimógenos, bastones y rifles que dejaron a cientos de personas, (“héroes” al decir del mandatario cuando se trataba de Venezuela) con sus ojos mutilados y más de una treintena de manifestantes muertos , dejando para la historia y la prensa internacional imágenes de dura represión muy similares a las del actuar de las fuerzas de seguridad al mando del presidente del país caribeño, pero esta vez en suelo chileno bajo responsabilidad política del mismo presidente que un mes antes hablaba de democracia, libertad de expresión y respeto de los Derechos Humanos ante la Asamblea General de la ONU.

Semanas después, eran ciudadanos chilenos quienes exigían la renuncia de Piñera citando las mismas palabras que usara el mandatario, sobre el presidente ambicioso que causa dolor a su propio pueblo con tal de aferrarse al poder.

Y entonces, llegó la pandemia, que calmó las movilizaciones, pero no el descontento social e hizo que otras palabras de Sebastián Piñera también regresaran como un búmeran. Ante la catástrofe sanitaria global, miles de personas tomaron sus pocas pertenencias y comenzaron a llegar a ese “oasis” de tranquilidad, buscando con tutoriales de Youtube incluídos que Chile cumpla aquel “deber de solidaridad” que les prometiera el Presidente desde Cúcuta.