Cuestionan calidad de la nueva planta desaladora de Aguas Antofagasta

Baja cifra de la inversión y presencia de contaminantes preocupan a los ambientalistas.

Desde la ONG Bidas señalan que la inversión de 120 millones de dólares realizada por la sanitaria es muy inferior a la que se ha hecho en otras plantas similares, lo que a su juicio “no garantiza el uso de tecnologías de punta” como asegura la empresa. Además se mostraron preocupados por la presencia de contaminantes.

Fuertes críticas a la calidad del agua que podría proveer la nueva planta desaladora que anunciara con bombos y platillos la empresa Aguas Antofagasta, realizó la Directiva de la ONG Bidas (Bienestar Integral por los Derechos Ambientales Sostenibles), entidad que considera engañosa la forma en que se ha publicitado la última inversión de la sanitaria perteneciente a los Luksic.

Mediante una declaración pública, señalaron que  la inversión realizada por la empresa de 120 millones de dólares, corresponde a una cifra baja para una planta de estas características, considerando que una de las plantas desaladoras en Israel “costó aproximadamente  400 millones de dólares en la zona de Sorek, y otra en Australia de 1200 millones de dólares“, lo cual “deja en evidencia que el presupuesto es significativamente inferior, y claramente no garantiza  el uso de ‘tecnologías de punta‘”.

Asimismo, manifiestan que el agua de mar -que la planta utilizará para producir el agua potable- no se encuentra exenta de contaminantes, considerando “que el mar es utilizado como un gran ‘Cloaca’ para desechos de todo tipo. Contaminantes que difícilmente serán procesados de manera eficiente en una planta que funcionara con una  menor inversión y con un uso de osmosis inversa que, es ineficiente al momento de eliminar las sustancias“.

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En la misma línea, agregan que en muchos casos la Organización Mundial de la Salud (OMS) no considera seguras las plantas desaladoras por tratarse de “potabilización artificial del agua“, sumado a que la legislación chilena al respecto es “permisiva y deficiente” por cuanto no exige la remoción de metales y otros químicos, así como sustancias radioactivas que eventualmente podrían llegar a las costas chilenas.

Polémica

Mortalidad por cáncer en a la vejiga en Antofagasta supera al resto del país. (Mario I. Fernández, J. Francisco López, Bruno Vivaldi and Fernando Coz* (2012). The Journal of Urology.

Las críticas a la calidad del agua que entrega la sanitaria se han vuelto constantes en la región, producto de problemas con la turbiedad, mal sabor y problemas de salud que han experimentado sus consumidores, sumado ello a que la Región de Antofagasta presenta los más altos índices del país en lo que respecta a mortalidad por cáncer a la vejiga, atribuíble a la presencia de arsénico en el agua durante décadas pasadas.

En este sentido, el investigador y jefe de la carrera de Química Ambiental de la Universidad de Antofagasta (UA), Domingo Román, registró la presencia de niveles de arsénico en el agua potable de Antofagasta muy superiores a lo permitido por la norma (0,01 partes por millón) llegando incluso a registrar 0,035 partes por millón, es decir, 35 veces por encima de lo permitido por la OMS.

Sin embargo, autoridades de gobierno, encabezadas por la Seremi de Salud y la Superintendencia de Servicios Sanitarios, salieron rápidamente en defensa de la empresa, llamando incluso a “no descalificar a las instituciones y las personas“, publicándose además en un medio local un estudio paralelo realizado por una institución privada, donde se indica que Aguas Antofagasta sí cumple con la norma chilena de 0,05 partes por millón, medida que sin embargo, es cinco veces más permisiva que la norma internacional.

En este sentido, desde la ONG Bidas fueron enfáticos al señalar que debe realizarse una cuenta pública sobre las mediciones y análisis que se realizan al agua que consume la población, incluyendo no sólo metales pesados sino que la totalidad de los contaminantes que indica la OMS.

Exigimos que la prioridad en la entrega de este vital y critico elemento sea natural, no desalada, asegurando la salud y la vida de la  comunidad de la segunda región, y no privilegiar procesos productivos en lugar de la salud y vida de la población“, concluyen.

Contaminación por arsénico

El arsénico es un elemento semimetálico de las rocas, el suelo, el agua y el aire. También lo liberan al ambiente las actividades industriales y puede estar en las pinturas, las tinturas y los fertilizantes. Está asociado con varios cánceres, como los de vejiga, hígado y pulmón.

En Antofagasta, a finales de la década de 1950 y los años 60, las concentraciones de arsénico llegaron a niveles muy superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés).

El problema se detectó a finales de la década de los 60, lo que hizo que en el año 1970 se instalaran las primeras plantas de tratamiento de agua. Los niveles de arsénico bajaron significativamente, aunque recién a contar de 1990 habrían alcanzado los valores de la OMS, al menos según las versiones oficiales entregadas por los sucesivos gobiernos.

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