Accidentada reinauguración del estadio de Antofagasta es motivo de burla a nivel internacional

Los diversos problemas que se suscitaron durante el evento, hicieron que apareciera en el número 1 del “No Top Ten” de ESPN, donde figuran los 10 hechos más vergonzosos de la semana en latinoamérica.


Para algunos, falta de criterio y mala organización de la alcaldesa Karen Rojo y sus asesores. Para otros, la presencia del Presidente Piñera que provocó mala suerte. Quizás ninguna, quizás ambas. Lo cierto, es que la reinaguración del Estadio Regional Calvo y Bascuñán de Antofagasta, probablemente pase a la historia como uno de los mayores papelones en los que se haya visto involucrada la ciudad en el último tiempo.

La molestia de la hinchada del Club de Deportes Antofagasta por haber sido marginada incluso en las entradas del evento, fueron el preámbulo para una serie de desaciertos que se repitieron durante toda la jornada.

Así una red rota, el típico perrito callejero en la cancha o la palabra “adios” justo debajo del Presidente, como si se estuviera despidiendo de su cargo, fueron poco para lo que vino después: el retraso del vuelo charter del América de Cali hizo que el encuentro programado para las 20:00 horas se jugara a las 00:30, detonando que finalmente la reinauguración se realizara con muy poco público.

Publicidad

Así las postales de tribunas vacías marcaron una jornada para el olvido, donde si quedó como recuerdo la suciedad que quedó en el recinto tras la disputa de los encuentro. Un “broche” que tuvo poco de oro, pero si que dejó de manifiesto la falta de basureros.

Esos fueron algunos de los elementos que llevaron al flamante estadio a aparecer en el número 1 del “No Top Ten” de la reconocida cadena deportiva ESPN, superando en el ranking a pifias, errores absurdos de porteros y ridículos autogoles.

Un liderazgo para la vergüenza que hace imposible a muchos antofagastinos no caer en comparaciones con la verdadera inauguración del recinto ubicado en Avenida Angamos, que se realizó el 3 de Octubre de 1964, una época en donde el equipo local y los espectáculos nortinos eran los reyes de las jornadas a estadio repleto que se vivían en el remozado reducto.